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Noviembre...
Ariel Barría Alvarado - Publicado:
Tendría yo seis años cuando, a principios de noviembre, se quebró el asta de una pequeña bandera con la que aguardaba los ya inminentes festejos.Mi padre no consideró eso un percance mayor: se acercó a unas cañas que crecían atrás de la casa y, despojando a una de ellas del eje que sostiene las espiguillas de su flor, hizo una nueva asta, más ostentosa que la primera.Le pregunté enseguida que por qué todas las cañas florecían a la vez, y me respondió que para estar dispuestas a reparar todas las banderas que perdieran sus astas en noviembre.Quizás ese es el motivo por el que sigo viendo la Patria en el oleaje de los cañaverales en flor, justo por estos días, de modo mucho más patente que en el sinfín de piruetas que ocurren a lo largo de los desfiles alusivos.Incluso, la veo más clara en el vocabulario recopilado por mi académico amigo Rodolfo de Gracia en su columna del domingo pasado; palabras robustas, frases decidoras con las que crecimos y que hoy han dado paso no a nuevas voces, sino a sopeteados estribillos, como "lo que es", "lo que será", "lo que fue", dichos hasta la náusea por varios de nuestros presentadores de televisión, carentes de un vocabulario cónsono con su profesión.Un día voy a revisar cuántas palabras escuché en boca de mis mayores, creyéndolos localismos reprochables, cuando en realidad eran vocablos castizos que ya iban quedando en desuso, luego de campear por años en el léxico común.Algunos de esos términos los volví a encontrar en el libro "Parita, el gran queví", del escritor Olmedo Correa (1923), historia novelada sobre el cacique que gobernó parte de la actual provincia de Herrera, y que se presentó el 3 de noviembre en el corregimiento que hoy lleva el nombre del guerrero, llamado también París por los europeos.Correa, consumado narrador, con loable habilidad descriptiva echa mano de fuentes reconocidas para dar rienda suelta a su imaginación, proponiéndonos un panorama de aquellos años decisivos de la conquista y colonización española.Leer esta novela es tarea placentera, y nos permite conocernos mejor, base esencial sobre la que se asienta el auténtico aprecio por lo nuestro, el genuino amor a la Patria.El próximo domingo volveremos a hablar de libros que hablan del solar nativo."Distínguete como panameño, lee a los autores nacionales".