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Una noche en el museo del Canal Interoceánico
Modesto A. Tuñón F. - Publicado:
El Museo del Canal Interoceánico tiene la virtud de convertir sus muestras y exhibiciones en experiencias culturales que envuelven a los visitantes.Por esa razón, cuando se anunció que iban a desarrollar una actividad para que el público hiciera un recorrido por la historia de Panamá, enseguida consideré que algo fuera de lo común preparaba el equipo de esa institución en San Felipe.Llegó la fecha, y la gente se arremolinó –inusual en los museos locales - desde temprano en la entrada de este histórico edificio.Niños, jóvenes, adultos, ancianos; todo tipo de espectador quiso ser protagonista de esta exposición que cubría todos los espacios y pisos del local cultural.Quizás los organizadores no esperaban esta respuesta de la audiencia, que llegó de golpe y con curiosidad.Una vez superada la fase de ingreso, se pasaba por tandas al primer escenario, que era el pequeño anfiteatro, convertido en sala de cine y donde se exhibían documentales de los acontecimientos que rodearon la construcción del Canal.Una banda musical hacía recordar las presentaciones del cine mudo que se acompañaban de una melodía que un pianista ejecutaba al lado de la pantalla.De allí, a un refresco y luego a un minicabaret, donde un cantante remedaba a Orlando “Cascarita” Guerra y una chica bailaba al son del ritmo y las maracas.De allí, los visitantes subían al primer piso y transitaban por el inicio de la historia, desde los momentos precolombinos y la colonia con estatuas vivientes, piratas que blandían sus sables y enfrentamientos en vivo ante los ojos asombrados del público.En ese piso, ocurría además el trayecto por todo el periodo colonial, hasta llegar a la construcción del ferrocarril, el inicio de los trabajos del Canal por los franceses y detalles de la vida en la etapa de anexión a Colombia.En algunos casos, didáctico; en otros, anecdótico, paradójico o chistoso, el texto de los personajes produce diferentes sensaciones en la audiencia que avanza por la ruta histórica.En el último piso, los aspectos más sobresalientes de la vida del Canal, su tecnología, las luchas por la soberanía, la negociación de los Tratados Torrijos-Carter y los últimos años de esta historia que aún se escribe.Una sala con la primera tecnología de telecomunicaciones y una operadora de teléfonos parlanchina cierra el relato.Quizás esta experiencia retrata aquella última película de Una noche en el museo, que se exhibiera en los cines locales hace poco y que le brinda al protagonista la posibilidad de aprovechar la calidad animada de los personajes para interactuar con el público.Acá también se escucha a aquellos que sobresalieron en algún momento: a obreros, científicos, al presidente Roosevelt o a María Ossa de Amador, que cosió la primera bandera.En el Museo del Canal Interoceánico, la noche fue una buena forma de dar vida a una historia tan particular como el tema que sirve de motivo a la exhibición permanente.Los textos de los personajes describen situaciones reales y de valor tanto documental como sociológico, que explican un poco la forma de ser de los panameños.En algunos casos, el parlamento de los individuos expuestos bordea el estereotipo y quizás requiera de un tratamiento más cuidadoso; pero en general hay una buena dosis de entretenimiento cultural, una de las mejores herramientas para la sensibilización del público.Este paseo por la historia del Canal y por ende, de Panamá es un buen modelo de ingenio museográfico que podría ser emulado por otras salas de exhibición de la historia natural, cultural y artística del país y que con toda seguridad dará mayores escenarios de donde aprender a una población que requiere abrirse más a estos temas que profundizan nuestra identidad nacional.