Busca tu refugio
Busca tu refugio
El ser humano desde siempre ha buscado y construido sus refugios para protegerse del frío, la lluvia, de los animales, para convivir con los suyos, para cocinar los alimentos, para descansar. Desde las antiguas cavernas, hasta las viviendas más sofisticadas, el ser humano ha necesitado donde estar tranquilo y seguro, poder habitar, vivir cálidamente en un lugar. La seguridad ha sido fundamental. Tener una casa es fundamental, sea prestada, alquilada o propia. Pero un hogar es más que una casa: es el ambiente de fraternidad, solidaridad, respeto, convivencia pacífica, armonía de un grupo de personas, generalmente por parentesco de sangre y relación conyugal. Pero para tener un hogar se necesita una casa.
Gran tragedia ha sido el no tener donde pernoctar, guarecerse, no tener una vivienda, una casa, un lugar donde estar. Es muy triste no tener una referencia familiar, de clan, de tribu, étnica. La cueva, la choza, cualquier tipo de albergue, era señal de convivencia, de que no se estaba solo en el mundo. De que había algunos que se tomaban entre sí en cuenta. El ser humano está hecho para la comunidad, para la comunicación. Está hecho a imagen y semejanza de Dios, que es Uno y Trino. Tres personas y un solo Dios. La vivienda más rudimentaria estaba situada cerca de otros que tenían las mismas raíces étnicas, culturales, su propia historia. Esa convivencia les hizo en la antigüedad crear su propia lengua, dichos, refranes, creencias, costumbres, vestimenta, que los va distinguiendo de otros y creando por lo tanto una cultura determinada. Todo eso les permitía cuidarse, protegerse mutuamente. Hacían sus propias fortificaciones, tenían sus tierras y de ahí nace el clan, la tribu, y luego con otras tribus de sus propias raíces surgen los pueblos, las naciones, los países en un proceso que duró muchos siglos. Crean sus propias normas, regulan su convivencia con leyes, tienen sus propias autoridades y su sistema de gobierno. Y todo empezó en una cueva con personas cubiertas con pieles de animales.
Debe ser muy triste ser un apátrida, no tener referencias históricas, estar desubicado, andar solo en el mundo. La gente que vive sola, sea porque han sido apartados, excluidos, o ellos mismos se han distanciado de los demás, viven existencias tristes y desoladas. Y hay mucha gente que vive así hoy, en esta sociedad de consumo que aísla a la gente, que los hace solitarios, por edad, por droga, por conflictos familiares, por enfermedad mental.
No naciste para vivir solo, sino para estar en comunidad, en familia, convivir con otros. Amar y recibir amor de otras personas. Sean familiares, o compañeros religiosos, o comunidades cristianas laicas, debes tener tu refugio, tu casa y sobre todo un hogar. Cuida por favor tu hogar.