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Educación escolar
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En recientes declaraciones del rector de la Universidad de Panamá, ha manifestado que de 25,000 estudiantes graduados de la escuela secundaria aspirantes a matricularse en ella, previo examen de suficiencia en conocimientos básicos, sólo 18, 000 pudieron pasarlos.Ha tenido el rector que dirigirse al Ministerio de Educación para enterarlo del alto grado de alumnos que se gradúan de los colegios secundarios deficientemente preparados.Esto es sumamente alarmante, puesto que ellos debieran constituirse en la esperanza de la patria para un mejor futuro.Por otro parte, el Ministerio de Educación ha tenido que llamar la atención de algunos colegios privados por estar graduando bachilleres con dos años y medio de estudios y se han comprometido a graduarlos en el futuro tras tres años.Evidentemente la educación nacional está en crisis grave y precisa de un profundo estudio, puesto que pareciera que vamos de mal en peor.Ya teníamos suficiente con el grandísimo número de profesionales que tanto por la radio como por televisión, cometen garrafales errores cuando hablan en forma tan lastimosa, que si los oyen sus maestros, se estremecerían.Podría llegar hasta a decirse que hablan con errores de ortografía.Abundan el dequeísmo y las alusiones incorrectas, por ejemplo se suele decir catorceavo en vez de décimo cuarto; cualquier palabra que oigan, que nunca antes habían escuchado, en lugar de consultar un diccionario para verificar si existe o al menos si se la ha usado correctamente, sin rubor alguno la repiten.Por otra parte, tenemos que entender que el estudiante de hoy está sumamente recargado de materias, y peor aún, no le dedica suficiente tiempo a sus estudios porque le resulta muy entretenido sentarse frente a un televisor o una computadora a jugar o ¨chatear¨.Estimamos además conveniente que desde la enseñanza secundaria, se trate de auscultar cuáles son las inclinaciones de los estudiantes, a fin de no imponerles estudiar materias que no han de necesitar jamás, provocando en ellos desgano y abandono de sus estudios por haber fracasado en los exámenes de las mismas.Tal podría ser el caso de quien aspira a ser geógrafo o historiador y lo abruman con álgebra, geometría o trigonometría.En definitiva, necesitamos con urgencia una revisión profunda de nuestros planes de estudio