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¿Gobierno sin un corazón humano?
Miguel Conteras - Publicado:
Fue tanto, pero tanto el amor que sintió Dios por la raza humana, que ofreció a su unigénito hijo para purificar el perdón del pecado."Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en El crea, no se pierda, más tenga vida eterna".(Juan 3:16).La Biblia es el libro más estudiado del mundo y el de mayor circulación, de modo que cabría esperar que todo el que valorara la educación la conociera bien.La justicia es un aspecto de la personalidad del Creador del mundo.No deja pasar por debilidad la desobediencia flagrante.Tiene normas sabias y justas y las mantiene.No es un juez implacable e insensible, muy por el contrario, es justo.Está dispuesto a dar a todos una oportunidad y respeta la santidad de la vida humana.El tiene bien definido su objetivo a fin de cumplir su propósito para el hombre en la Tierra.En efecto, al examinar más a fondo el libro de libros que proporcionó a la humanidad, la Biblia; constatamos que los descendientes de Abraham llegaron a ser esclavos en Egipto.Finalmente, el pueblo israelita fue liberado de la esclavitud por el escogido por Dios para este fin, Moisés en 1513 (a.E.C.).Este suceso demostró a los israelitas -- y también debería recordarnos a nosotros -- que el Creador administró justicia a una nación opresiva y mostró bondad amorosa a su pueblo, por medio de quien vendría después, la Descendencia.Los israelitas reunidos en el Monte Sinaí se comprometieron a obedecer el código de la Ley de Dios.No obstante, en este pacto entre la Nación y Dios, aunque lo habían aceptado voluntariamente, demostraron ser un pueblo de una dura cerviz, pues al poco tiempo se hicieron un becerro de oro como representación de Dios.La idolatría es un pecado y por ende, no tiene cabida ante los ojos de Dios.La muerte del Justo en la cruz en el Gólgota, hace 2,000 años por la redención del pecado del género humano hace posible el rescate de la raza humana.Nuestro Señor Jesucristo, vino al mundo enviado por Dios, no para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El.(Juan 3:17).Se muere por los ideales, más aquellos ideales jamás mueren.Es increíble la espantosa indolencia, la injusticia, el poder arbitrario agravados por pasiones negativas, tales como: la fuerza destructiva del egoísmo, del odio, la envidia, sartas de mentiras, el juega vivo, etc.La raza humana siente mucho odio por sus congéneres.Tal como lo señala el Papa Juan Pablo II, hemos olvidado las Tablas de la Ley.No podemos entender cómo la mezquindad se ha apoderado de la mente humana.Entre más preparación académica tenga la persona mucho mayor es la indolencia, mezquindad, lo miserable hacia su prójimo.Es más analfabeta espiritual con el trato con sus semejantes.En verdad no comprendemos, cómo un país tan pequeño como nuestro bello Panamá, de poco más o menos 3 millones de habitantes, donde es imposible ponernos de acuerdo.Necesitamos rescatar a Panamá de su suerte y, con ella salvar el futuro de miles y miles de panameños que viven en este noble país, un pueblo que espera - al igual que el pueblo israelita de 1513 (a.E.C.) cuando fue liberado de la esclavitud - de sus gobernantes mayores oportunidades donde haya un mundo más igualitario, más equitativo, donde haya una verdadera justicia social y mejor repartición de las riquezas.Busquemos la solución pacífica a los grandes problemas nacionales, cuanto antes sea mejor, porque para eso fueron elegidos ¿o no?