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Homenaje a nuestros maestros
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Paulino Romero C* /Pedagogo, escritor, diplomático.(opinion@epasa.com) / PANAMA AMERICA La cualidad trascendente y significativa del maestro es que viva en plenitud todos y cada uno de los momentos dedicados a la enseñanza, y que se consubstancie con su quehacer, con significado de proyección.Y es que el docente, al formar e informar, está actuando sobre los educandos con función rectora y con virtualidad prospectiva.Y es precisamente esta ineludible responsabilidad la que adjudica jerarquía y dignidad.Ayer, 1 de diciembre, celebramos el Día del Maestro Panameño, y en razón de ello, como ejemplo de superación nacionalista, profesional y docente, queremos recordar con verdadera unción a ilustres maestros de la nacionalidad y de la patria, tales como: Justo Arosemena, Mateo Iturralde, Manuel José Hurtado, Eusebio A.Morales, Abel Bravo, Nicolás Pacheco, Guillermo Andreve, Octavio Méndez Pereira, José Dolores Moscote, Ricardo J.Alfaro, Jeptha B.Duncan, Catalino Arrocha Grael, Ernesto Castillero Reyes, Víctor Florencio Goytía, José Isaac Fábrega, Nicolás Victoria Jaén, José Daniel Crespo, Otilia Arosemena de Tejeira, María Olimpia de Obaldía, Sara Sotillo, Isabel Herrera Obaldía, José Guardia Vega, Angel Rubio, Federico A.Velásquez, Carlos Manuel Gasteazoro, Miguel Mejía Dutary, César A.Quintero, Felicia Santizo, José Manuel Quirós y Quirós, Bonifacio Pereira, José de la Cruz Herrera, Fermín Naudeau, Narciso Garay Preciado.Igual que a Eduardo Ritter Aislán, Ricardo J.Bermúdez, Pablo T.Calvo, Alfredo Cantón, Manuel de J.Pereira, Jaime de la Guardia, Francisco Céspedes, Rafael E.Moscote, Miguel Ángel Martín, Vicente Bayard P., Martín Herrera, Dulio Arroyo Camacho, Carlos Gallegos, Víctor M.Dosman, Baltasar Isaza Calderón, Ginés Sánchez Balibrea, Zoraida Brandao, Lydia Acuña de Vásquez, Raquel Ortega, Demetria Segura, Raquel de León, Diego Domínguez Caballero, María Jilma de Obaldía, Brunilda Sierra, Blas Bloise Calderón y tantos otros que, en el pasado lejano y reciente, iniciaron obras constructivas, desde las aulas escolares y más allá de las mismas, que nos han hecho acreedores a todos los panameños y panameñas y a la patria, al puesto que anhelamos ocupar dentro de la hermandad Hispanoamericana.Esos renombrados maestros nos enseñaron a ser ciudadanos críticos.Ellos sabían y saben que para estar informado, todo país civilizado y democrático necesita favorecer y permitir el análisis crítico, porque de otra manera ni los gobiernos de turno se pudieran enterar de lo que acontece en el país.En obediencia a ello, ejercieron y enseñaron con valentía y dedicación el sagrado derecho a la “libertad de expresión”, porque supieron someter a la reflexión de sus discípulos --que fueron cientos de ellos-- el tema de la discusión dentro de la sociedad panameña.Por eso evocamos con profundo sentimiento patriótico y certidumbre el sentido de la tolerancia en la educación.Más todavía, pensamos que la tolerancia debería ser innata en la persona de todo educador, y que solo deberíamos tornarnos intransigentes con la injusticia, el abuso, el culto a la personalidad, la hipocresía, la corrupción, el nepotismo, los vicios, la mentira y el engaño.Al recordar con respeto la misión de nuestros buenos maestros, dejamos clara constancia de que, pese a la profunda crisis por la que atraviesa la nación panameña en los actuales momentos, particularmente en el sector educativo, es nuestro deber seguir pensando y actuando; es menester mantener en alto la creencia en la educación como el mayor sostén que pueda darse a la criatura humana: a los niños, niñas y jóvenes normales, minusválidos y superdotados, a los adultos y a los ancianos, ¡y a esa creencia entregar todas nuestras energías, y también nuestras vidas y nuestros bienes, si fuere necesario! Saludamos, pues, a todos los educadores panameños en ejercicio, a los jubilados y a los cuasi-maestros en formación de la Escuela Normal Superior Juan Demóstenes Arosemena.Celebramos que el día 1 de diciembre, consagrado al justo reconocimiento de la labor del maestro como tal, hayan aprovechado la oportunidad para reflexionar sobre su participación en la conducción de la vida en sociedad, esforzándose cada vez más por brindar una educación de calidad en busca de la formación integral de nuestro recurso humano.De ello depende, en gran medida, el progreso y bienestar de todos los panameños y panameñas, ¡ahora y siempre!