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Huele a peligro
SIP - Publicado:
En el marco de las elecciones 2009, observamos palmariamente cómo el clima que algunos(as) intentan clasificar como "fiesta electoral", ha adquirido un cariz de violencia verbal y gestual que desvirtúa la categoría festiva que intentan endilgarle.Lo anterior, sumado al entorno violento que circunda nuestro país, con la creciente criminalidad inseguridad, robos asaltos, secuestros, guerras de pandillas ,acusaciones de narcotráfico, nos llevan a colegir que la atmósfera que se está gestando no es el escenario más propicio para una actividad cívica trascendente, como la selección del la figura presidencial y otros estamentos.Preocupados por lo anterior, sobre todo cuando el lunes 23 se informa que un rotativo extranjero, El País de España, "comunica que en Panamá las campañas electorales están salpicadas del narcotráfico (¡!), nos preguntamos si algo muy distinto de lo esperado se cocina en el caldero político, o se trata sólo de coyunturas surgidas "expontáneamente" producto de la violencia que afecta el planeta; la ausencia de gubernabilidad nacional, amén de otros factores que indiscutiblemente se coligan dentro de este flagelo.La saturación mediática que sufrimos los panameños(as) desde hace buen rato, con motivo del evento electoral; alcanza un punto que nos permite predecir que las cosas distan mucho de generarnos la tranquilidad y confianza que amerita la situación; pero no intentaremos como otros(as) matar al mensajero.Si los hechos no existieran, lejos estarían los medios de comunicación, "con intencionalidad" o sin ella, de reproducir las noticias desvastadoras que nos embargan; reclamando una acción prioritaria y enérgica de las autoridades competentes.La culpa de lo que ocurre en nuestro país, si es que hay que buscar culpables, pertenece a todos (as).Algunos, por omisión, temor, insensibilidad, desconocimiento o negligencia; otros (as) por oportunismo y conveniencia.No obstante ,el Estado/gobierno, y las instancias respectivas, son principalmente responsables de administrar eficientemente el caos actual en que nos debatimos.¿Qué hay detrás de todo este andamiaje político-social? Es una interrogante que -cada día, cada hora- penetra nuestra razón, obligándonos a suscribir la alarma social existente en nuestra nación, antes amistoso, pacífico y seguro país centroamericano.Lo triste es que se ha vaciado, sin reposición adecuada.El Panamá de antaño, con valores consensuales (solidaridad ,honestidad, cooperación, justicia e hidalguía), en donde los "gloriosos Aguiluchos" (estudiantes del Instituto Nacional) entonábamos cada lunes el himno nacional; henchidos los pechos de orgullo, no sólo por ser panameños(as), sino por avizorar el destino que cumpliríamos en el rescate de nuestra soberanía, comprometida física y moralmente con el enclave neo-colonial, ese Panamá "ya no guarda las huellas de mis pasos…" y...¡HUELE A PELIGRO!