La vejez hizo cambiar los rostros detrás del Frente 57
Totalmente debilitado pero vigente, es el estatus que las autoridades panameñas le dan al Frente 57 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), que opera en la frontera con Panamá.
La vejez hizo cambiar los rostros detrás del Frente 57
Totalmente debilitado pero vigente, es el estatus que las autoridades panameñas le dan al Frente 57 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), que opera en la frontera con Panamá.
Se trata de un grupo irregular reducido a 126 unidades en la zona fronteriza entre Panamá y Colombia, la mayoría de las cuales alcanzan edades avanzadas para la actividad irregular a la que se dedican. Aún así son de alto peligro, una amenaza que Panamá no puede dejar pasar por alto.
El Servicio Nacional de Fronteras de Panamá (Senafront), liderado por Frank Ábrego, sostiene que ha logrado mantener el control del lado panameño de la frontera con Colombia con respecto a la incursión de este grupo irregular al que también califica como narcoterrorista.
Son aproximadamente 4,000 hombres armados del Senafront que custodian la frontera con operativos y patrullaje diarios. “Ellos (la guerrilla colombiana) ya no pasan para acá”, aseveró el comisionado de Senafront José Samaniego.
El último encuentro armado entre unidades del Frente 57 y la fuerzas de Senafront ocurrió hace seis meses en Peña Bijagual, que dejó una baja del lado colombiano y dos heridos por la parte panameña. Para ese mismo tiempo se dio con el hallazgo de una caleta con municiones de PKM, pólvora, TNT y detonadores, cerca del río Congo en Darién.
Pero la tarea de dar con las cabecillas del Frente 57 no es fácil, ya que los guerrilleros, en muchos casos, se han quitado el uniforme verde militar por la vestimenta común de un agricultor o campesino de los pueblos que hacen frontera entre Panamá y Colombia.
A la difícil tarea de identificación se suma que los rostros de los cabecillas del grupo guerrillero han cambiado drásticamente con el pasar de los años. (Ver infografía)
Panamá América tuvo acceso por primera vez a los rostros actualizados de los principales cabecillas del Frente 57 y el monto de la recompensa que se paga por al menos cuatro de los siete líderes de este grupo.
Las recompensas salen de un programa que tiene el Gobierno de Estados Unidos en Panamá para tratar de contrarrestar el movimiento del grupo hacia tierras panameñas. Pero hasta ahora, ninguna de las recompensas ha sido reclamada.
“Todos los que hemos capturado son producto de operativos y combates o por entrega propia”, explicó Samaniego. El Tiempo de Bogotá informó que las operaciones regulares del Senafront en conjunto con el ejército de Colombia han dado con las capturas de más de 242 colombianos y 90 panameños vinculados a las Farc.
Aún así, los montos de las recompensas por cuatro de los cabecillas del Frente 57 no son nada despreciables. Por José David Suárez, alias “Becerro” y líder máximo del Frente 57, la recompensa que paga Estados Unidos es de hasta 120,000 dólares; por José Cleofas Mosquera, alias “El Pana”, se paga una recompensa de hasta 100,000 dólares; por Elkim Hernández Zapata, alias “Malicia”, se paga una recompensa de hasta 120,000 dólares, y por Julio Enrique Lemos, alias “Nader”, se ofrece hasta 70,000 dólares.
En agosto del año pasado se confirmó la muerte del jefe del Frente 57 de las Farc, Luis Fernando Mora, alias “Silver”, tras un bombardeo realizado por las Fuerzas Armadas de Colombia cerca de la frontera con Panamá. Por “Silver” se pagaba de recompensa otros 300,000 dólares.
Pero con la muerte de “Silver”, en Panamá surgió la leyenda de “El Pana”, un panameño que tras ser expulsado de las extintas fuerzas armadas de Panamá se incorporó al Frente 57 en un acto de rebeldía.
Proceso de paz en elecciones
El proceso de paz vive un enfriamiento con la campaña electoral, que ha llevado a Juan Manuel Santos y Óscar Iván Zuluaga a una segunda vuelta por la silla presidencial del país suramericano.
Ambos candidatos prometen continuar el proceso de paz con las Farc, pero no hay garantía de lograr la meta, acabar con el mal de la guerrilla colombiana, también vinculada de forma directa al negocio del narcotráfico.
Las conversaciones llevan 25 ciclos y aún las partes no han podido llegar a un acuerdo sobre las drogas ilícitas.
Esto [el punto sobre drogas] lo estamos discutiendo desde noviembre. No sabemos si se logrará un acuerdo en el próximo ciclo o no. Lo que sí puedo afirmar es que, si lo hay, se lo comunicaremos a la población colombiana, y si no lo hay, también se lo haremos saber, dijo Humberto De la Calle, jefe de la Comisión Negociadora de Gobierno de Colombia.
El jefe negociador de las Farc, Luciano Marín Arango, habló de avances significativos y auguró dar pronto noticias del proceso.