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¿Por qué esquiar en Europa?
REDACCION - Publicado:
El Panamá AméricaUno suele elegir para ir a esquiar los sitios más próximos.De modo que para quienes viven en el continente americano, ir a esquiar a Europa podría parecer un tanto extravagante.Después de todo, ¿por qué ir a países donde se hablan idiomas que uno no conoce, además de tener que superar el jet lag antes de poder atacar las bajadas? La respuesta es muy simple, una vez que se ha probado el encanto de una auténtica aldea alpina, la común versión artificial recreada en los Estados Unidos palidece en la comparación.Hay una variedad de países europeos para ir a esquiar: Francia, Suiza, Alemania, Austria, Italia y aun Andorra, para escoger quizá por la lengua que se conozca mejor.Muchos instructores de esquí hablan inglés, de modo que aunque el viajero no conozca el catalán ni el alemán suizo, podrá comunicarse perfectamente.Para las familias o grupos pequeños que quisieran viajar juntos y alojarse en un mismo lugar, Europa cuenta con un sistema único que ofrece una opción cómoda y práctica a la vez: las cabañas.Hay diversas empresas que ofrecen este servicio, que suele incluir la posibilidad de contratar un guía, pases para las pistas de esquí y alquiler de equipo para esquiar.Pero la gran ventaja de llegar a una cabaña es que hay una chica que vive en la misma cabaña y se ocupa de preparar el desayuno, el té a la inglesa y la cena para los huéspedes, seis días a la semana, además de hacer la limpieza y comprar los víveres.No se trata de un servicio profesional, quizá sea estudiante de alguna de las universidades más exclusivas de Inglaterra y haya decidido pasar un invierno en la nieve perfeccionando sus bajadas y llevando una emocionante vida social.Es probable que sea una dotada egresada de una prestigiosa escuela de gastronomía, y se ocupe de preparar a los huéspedes platillos de tres estrellas cada noche, además de ser una apasionada del esquí.Ella podrá indicar al viajero la mejor ruta para bajar las cuestas y los sitios que hay que frecuentar de noche, además de ser la anfitriona en la cabaña.Anteriormente, esas cabañas eran famosas por carecer de agua caliente, los baños eran comunes y las camas pequeñas, pero esto ha mejorado y hoy es una gran ventaja para las personas que viajan con niños contar con una salita privada y un lugar para que jueguen los chicos en una casa, en vez de en un hotel.Para quien viaja solo, también se organizan grupos de personas que no se conocen pero que prefieren pasar una semana esquiando en compañía.VIVIENDA TEMPORALPero si usted prefiere la comodidad de llegar a un hotel (o alquilar un departamento o una casa sin servicio), existen varias opciones en los centros vacacionales de invierno de Europa, aunque tendrá que encargarse de comprar los alimentos, hacer la limpieza y cuidar de los niños, ya que a menudo es difícil encontrar ayuda temporal de confianza.LAS PISTASEn Europa las pistas reciben un mantenimiento muy distinto del que se les da en Estados Unidos, ya que fuera de las cuestas de aprendizaje las demás no son perfectamente lisas; tienen sorpresas.Así que el reto es mayor.El esquiador encontrará protuberancias, típicas de las pistas de esquí europeas.A menudo miden más de un metro de altura y se necesita una gran habilidad para esquiar con velocidad y elegancia.Como los centros de esquí europeos suelen estar a una altura menor que los estadounidenses, las pistas se hallan con frecuencia en los bosques.En estas zonas el mantenimiento es difícil porque las máquinas no pueden entrar.Los Alpes son menos altos que las Rocallosas, una de sus cimas más altas está en Chamonix, en el Monte Blanco, con una altura de 2,807 metros.VIENE LA CENAEn los sitios de esquiar abundan los pequeños restaurantes en medio de un panorama espectacular, donde se puede disfrutar de una cocina refinada, generosamente acompañada de vinos locales.Claro que también hay cafeterías donde se puede tomar algo rápido para seguir esquiando, pero la alta cocina es, qué duda cabe, uno de los grandes placeres de esquiar en Europa.Después de esquiar, se acostumbra tomar una jarra de vino tinto, llamada gluwein en los países de lengua alemana y vin chaud en las zonas donde se habla francés, que se sirve caliente, y al que se le agrega azúcar, canela, clavo y otras especias.Cuando hace frío esta bebida le devuelve el alma al cuerpo con singular rapidez, y si se bebe con moderación es capaz de mejorar el estilo de esquiar.SNOW BOARDING Este deporte tiene mucho éxito entre los jóvenes y se practica casi en todos los centros de esquí europeos.Claro que quien lo intente por vez primera después de los 20 años de edad, aun los más expertos, corre el riesgo de caerse como no se había caído desde hacía años.CENTROS DE ESQUIS PREDILECTOSHay literalmente cientos de lugares para ir a esquiar en Europa, casi todos cercanos a pequeños pueblos.Para elegir bien hay que considerar la dificultad de las pistas y la vida local, según el gusto de los viajeros.Francia Chamonix Mont Blanc En Chamonix está una de las pistas más largas de Europa, La Vallée Blanche, de 22 kilómetros de longitud, que se puede recorrer sin detenerse de principio a fin.El pueblo mismo no es muy bonito, pero los aficionados al esquí aman estas montañas por los retos deportivos que suponen, igual que para los aficionados al snow board y los alpinistas.Chamonix es la capital mundial del snow boarding.Ahí se comenzó a practicar este deporte en 1981.La primera vez que se esquíe en Chamonix se recomienda contratar a un guía, ya que hay muchas grietas que sólo los lugareños conocen bien, y todos los años hay accidentes en ellas.Los pases generales del telesquí permiten disfrutar de 762 kilómetros de pistas.Val d"Isère Val d"Isère se encuentra en la zona conocida como Les Trois Vallées, los otros centros son Méribel y Courchevel.Son pueblos alpinos tradicionales, aunque están creciendo.A principios de 1900, Val d"Isére era un caserío situado en el extremo más alto de una senda por donde iban las recuas de mulas, donde las fincas no se podían explotar ocho meses del año por la nieve.Todo esto se transformó en el decenio de 1930, cuando el industrial parisiense Jacques Mouflier convenció a los lugareños de diversificar sus actividades y abrir una pista de esquí.Hoy ese centro puede atender a 25,000 huéspedes y tiene más de 100 telesquís que conducen a las diversas pistas.Espace Killy, bautizado en honor al famoso esquiador francés Jean Claude Killy, y Tignes, el centro contiguo, tienen en conjunto 10,000 hectáreas de territorio cubierto de nieve, con zonas de particular interés para los aficionados al snow boarding.En la Daille hay un parque especial para este deporte, muy popular entre los adolescentes que quieren perfeccionar su técnica.Italia Cortina de Ampezzo Cortina es tal vez el centro de esquí más elegante de Italia (igual que en St.Moritz, ahí se puede jugar polo en la nieve), y está en las Dolomitas.Tiene tres centros de esquí principales: Forcella, Cristallo y Faloria, y ofrece más opciones deportivas que otros centros de las Dolomitas que suelen tener terrenos más accidentados.Cuenta con más de 80 kilómetros de pistas para practicar esquí de fondo y sistemas eficientes para producir nieve en los años en que no cae suficiente.Austria Innsbruck Innsbruck, una animada ciudad de 100,000 habitantes, es una buena opción para los integrantes del grupo que no tengan ganas de esquiar, ya que hay ahí varios museos, galerías y edificios históricos.Las seis zonas de esquí están a 45 minutos del centro de la ciudad, y hay transporte gratuito que recoge a los turistas que van a esquiar en ciertos puntos de la ciudad y los llevan hasta los telesquís.También funciona un funicular que va del centro de la ciudad hasta el Hungerburg Plateau.El pase sencillo de telesquí que abarca toda la zona cuesta unos 150 dólares, por seis días, que es un muy buen precio.El pase "super" también incluye un día de esquí en Kitzbûel y St.Anton, localidades próximas.Innsbruck cuenta sobre todo con pistas de nivel medio, pero los avanzados pueden recorrer las estrechas pendientes que hay en los altos de Hafelekar, Axamer Lizum y Stubai.Suiza Crans Montana Este centro consiste en varias aldeas distintas hoy reunidas en el sitio para esquiar con más sol de los Alpes, y con 160 kilómetros de pendientes que miran al sur.Las pistas son altas, respecto a las otras de Europa, y el glaciar de Plain Morte alcanza los 3,000 metros de altura, pese a lo cual las pendientes suelen ser suaves y tener buena nieve.Los expertos suelen apuntarse a las competencias de descenso, y hay muchas posibilidades de esquiar fuera de las pistas con guías profesionales.Las colas del telesquí suelen ser cortas porque se ha invertido mucho en servicios, dotándolos de gran capacidad y velocidad.Los aficionados al esquí de fondo cuentan con 50 kilómetros de pistas, algunas en la parte alta del glaciar.También hay pistas para los aficionados al snow boarding.Verbier Verbier a menudo se clasifica como el primero de entre todos los centros favoritos en los que se practica en serio el esquí.Aquí puede uno estar seis meses esquiando todos los días, y aun descubrir nuevas sendas.Es un centro relativamente moderno, creado ex profeso en 1945, cuando la población local era de sólo 27 personas.Hoy la zona de Quatre Vallées es una de las más grandes del mundo, tiene 400 kilómetros de pistas, algunas de las más difíciles de Europa.Los expertos no dejan de recorrer la concavidad de Tortin, que tiene grandes protuberancias y una pendiente casi vertical, ni las pistas de Attelas, y las muy empinadas de Mont Gélée.Los esquiadores de nivel más bien intermedio prefieren la zona del Lac de Vaux, con estupendos panoramas y pendientes de aprendizaje soleados y agradables, frente al pueblo.En las pendientes hay cabañas para las personas que no quieran cargar los esquís y los bastones.En Verbier se pueden practicar otros deportes de nieve en el parque que está en Les Esserts.Zermatt ermatt es uno de los centros más agradables de esquí europeos, gracias a que no hay automóviles, sólo carretas tiradas por caballos y pequeños vehículos eléctricos para desplazarse.El panorama es espectacular, el centro mira hacia el impresionante Matterhorn, de 4,000 metros de altura, una de las 29 cimas que rodean el pueblo.Los telesquís tienen capacidad para 50,000 personas por hora, y las pistas, nieve asegurada para volver a salvo todos los días.En las pendientes de Gornegrat se puede esquiar sin dificultades, mientras que los expertos prefieren divertirse en Triftji.La amplia zona de esquí llega hasta Italia y se pueden comprar pases para visitar algunas regiones de Suiza.St.Moritz Uno de los centros de esquí más caros de Europa, por ser un lugar favoritocdel jet set.Desde 1910 cerca de dos mil huéspedes pasan ahí el invierno.Las pistas son, en general, para expertos, ya que tiene algunas de las caídas verticales más grandes del mundo.Las pistas más fáciles apenas significan el 10 por ciento del total, y cabe señalar que las pistas medias son de las mejor cuidadas de Europa.No obstante la fama que tiene de centro de diversión de los ricos y famosos, St.Moritz también es de los lugares donde más se practica el descenso por laderas nevadas.Andorra Enclavada en los Pirineos, entre Francia y España, Andorra es un principado de 450 kilómetros cuadrados de territorio.Los habitantes de Andorra tienen por lengua oficial el catalán, pero casi todos hablan español (el aeropuerto más próximo es el de Barcelona).En Soldeu, el centro de esquí más grande de Andorra, las pistas son sobre todo para principiantes e intermedios, aunque hay algunas pistas a las que se puede llegar en snowcat.Andorra es zona franca para las compras, y los precios de las bebidas son más bajos que en el resto de Europa.