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Una "Fama" que no llegó...
Celdonio Arauz Espinosa - Publicado:
El maravilloso mundo artístico se trata en este musical.Uno de los peores males del hombre es la comparación.Pero lastimosamente en mi memoria todavía está presente el montaje del musical "Fama" que presentó el maestro Bruce Quinn años atrás en el Instituto Alberto Einstein y en aquella ocasión quedé abrumado y deslumbrado por lo espectacular que resultó aquel espectáculo, especialmente, por la energía y vitalidad que proyectaban los estudiantes que intervinieron en ese trabajo.Lamentablemente el efecto de aquella ocasión no se pudo repetir, ni quedar una satisfacción plena en nuestra impresión al presenciar nuevamente este musical en el escenario del Teatro en Círculo.Tal vez mi peor error fue comparar dos trabajos artísticos, distintos no en su contenido, pero sí en sus directrices y personal humano.Fue como afianzar aquella expresión que admite que nada es mejor, ni supera la primera vez.La historia así lo ha demostrado, cuando se ha tratado de emular, repetir o reconstruir obras que causaron un impacto fantástico en tiempos atrás.Repito que la comparación es un mal que nunca debe admitirse, pero la tentación siempre está presente y eso es precisamente lo que hice cuando acudí a presenciar las últimas funciones de este musical que vuelve a ofrecernos Quinn, pero en esta oportunidad junto a las productoras Nikki Ortega de Roy y Marie Claire Fontaine de Bueno con la participación de unos 28 jóvenes artistas y la dirección musical de Dino Nugent, coreografía de Melina Samaniego, iluminación de Javier Sarsanedas, así como todo un equipo de producción detrás de este espectáculo.Consideró que este montaje pudo haber logrado una mayor lucidez, si se hubiese cuidado mucho más el ritmo y coordinado mejor la conexión de una escena con la otra, para no perder el interés en el público que muy bien puedo "dormirse" un rato en su asiento ante tanta secuencia narrativa-musical y sucesos "alargados" que resultaban agotadores.Era cuestión de agilidad, de que el director hubiese impuesto mayor intensidad a su equipo de trabajo y posiblemente rellenar algunos "bachés" (aunque los apagones justifiquen el paso del tiempo) con aportaciones actorales, para que el proceso creativo resultara de óptima calidad.No obstante, no pude observar esos elementos en la función que presenciara el pasado lunes.El cansancio y desesperación fueron mis mejores amigos en ese momento como espectador.Espere por más de una hora que algo me deslumbrara como me había propuesto hacer nuevamente, pero la espera fue en vano.Puede ser que, conociendo asuntos de este menester, los actores no estaban en su mejor "feeling" o que el público no fue el mejor colaborador para inyectarle esa energía que tanto se necesitaba.Aparte de que este famosísimo musical se vende por sí solo, porque posee un texto riquísimo, amén de las canciones que contiene y de la alta sensibilidad en su mensaje."Fama" es una obra musical que ha recorrido el mundo entero desde su estreno en Estados Unidos y narra la historia de unos adolescentes en su permanencia en la Escuela Secundaria de Bellas Artes en Nueva York.Es el relato más hermoso de la vida académica de unos jóvenes con ganas de llegar a ser artistas y triunfar en ese acucioso medio.Sus sueños, debilidades, encantos, frustraciones y toda una serie de sentimientos se retratan a lo largo de este musical.Algo hay en este montaje que nos ofrece Quinn, un maestro del espectáculo, pero sin llegar a cumplirse en su totalidad, ya que además de las consideraciones antes mencionadas creo que la producción pudo haber puesto más cantidades de actores en el escenario y atiborrarlo para que causara un impacto tremendo, aunque sabemos que eso representa un mayor presupuesto.Pero no todo estuvo perdido, ya que es de reconocer que las voces que se escucharon y los bailes ejecutados llenaron su acometido a nivel general, aunque como fiel defensor del trabajo actoral hubo personal del elenco que pudo haber hecho su mejor esfuerzo para entregarse en cuerpo y alma en ese proceso creativo.Por ejemplo, entre los actores principales, tengo que admitir que Jenny Moreno, Ernesto Ponce, Juan Carlos Yeep, Miroslava Herrera, Lydia Arosemena y Janelle Davidson lograron esa fórmula perfecta para envolver a la audiencia con sus interpretaciones.Sin embargo, Victoria Regina a quien he admirado y seguido de cerca sus actuaciones considerándola una artista casi completa (baila, canta y actúa) pudo haberse lucido más en su rol protagónico.Evidentemente que lo hizo, porque es una joven super talentosa, pero pudo haber acentuado más el personaje frívolo, alegre y provocador que realizó.Incluso aquella escena donde su personaje de Carmen Díaz regresa de Hollywood, luego de su fracaso en busca de la fama y totalmente perdida en la adicción a la droga, no causó el impacto que debería.Asimismo se encuentra Albir Rojas, quien pudo lograr una mejor interpretación de su personaje que de por sí es hermoso y cautivador; pero creo que no estuvo a los niveles para alcanzar esta condición.En cuanto a Any Tovar también desaprovecha muchos momentos de comicidad, al no ser más expresiva en sus intervenciones; cuando su personaje puede muy bien "robarse el show".De allí creo que los demás personajes principales que hacen Ela Spalding, Fernando Henríquez, José Casis, Juan Carlos Adames y Omar Constantino pasan por el escenario sin dejar huellas, ni poco que comentar.Es decir, forman parte del común denominador que incluye al coro y el cuerpo de baile, de los cuales uno puede añadir que ejecutaron su labor y punto.Puede ser que no haya sido el mejor día para presenciar la obra, pero siempre he de recordar a mis maestros de teatro cuando aducían que el actor siempre debe realizar una buena función, porque para eso el público paga; o nos comparaban con los boxeadores en el tinglado o con las prostitutas en las camas, siempre dispuestos a dar lo mejor de sí.