La voluntad de la Comisión Nacional de Carreras está a prueba
La voluntad de la Comisión Nacional de Carreras está a prueba
Hace poco el pleno de la Comisión Nacional de Carreras (CNC) prometió a los representantes de la yegua Doña Mussetta que pondrían a su disposición la grabación del clásico Día de la Madre para que dispusieran de ella con fines de adelantar una reclamación.
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Días después, la parte afectada se acercó al hipódromo para que le fuera entregado del documento audiovisual y, para su sorpresa, alguien dispuso que la decisión del Pleno de la CNC había que pasársela por donde más le convenía y no se concretó la orden.
Supimos después que alguien, acostumbrado a tener sus narices metidas hasta donde no le incumbe, le aconsejó al funcionario, que estaba adelantando la diligencia, que no fuera tonto, porque entregar ese archivo era como 'ponerse la soga al cuello'.
Traemos este episodio a colación porque por enésima vez se está poniendo a aprueba la eficiencia y el compromiso de la Comisión Nacional de Carreras. Esta vez, con el caso que involucra al entrenador de la yegua Tormenta Perfecta, el cual no colocó en la nevera y se llevó de la sección de Toma de Muestras el extracto de sangre que serviría para hacer un examen antidopaje al mencionado animal.
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En nuestra columna anterior anotamos que en el primer trámite relacionado con el tema se omitió el paso de notificar al entrenador sobre las medidas que se habían tomado sobre él y este yerro imperdonable produjo una demora en el proceso de hacer efectivas las medidas de manera inmediata.
Si así comenzaron, no queremos pensar que el resto del proceso se conducirá la misma negligencia, porque sería fácil adivinar el resultado final.
En el caso de la yegua Tormenta Perfecta y su entrenador, se ha podido confirmar lo que hasta entonces era un secreto a voces: Que se están manipulando las muestras y eso es un pecado capital.
La CNC tiene sobre sí una responsabilidad inmensa y sus miembros debieran amarrarse los pantalones y accionar todos los recursos a su alcance para ir hasta las últimas consecuencias en este caso.
Como es sabido, este cuerpo está compuesto por tres miembros con derecho a voz y voto un secretario el cual solo tiene derecho a voz. Uno de sus integrantes representa los intereses de la empresa Hípica de Panamá S. A. y debiera liderar la corriente que camine en dirección a esclarecer los hechos, porque la imagen de su negocio está en juego.
Cierto es que los dueños y entrenadores que compitieron en esa nefasta tercera carrera del 3 enero pasado fueron perjudicados, pero no cabe duda de que la peor afectación la sufrieron los apostadores y la administración del hipódromo con este rudo golpe a la credibilidad de la industria hípica.
No quisiéramos pensar que la desidia, el desgano y la intención de dejar eso ahí, se impongan sobre la realidad que todos hemos visto; porque, no solo será una soga para el cuello de la hípica, sino otro empujón hacia la nada.
Finalmente, nos permitimos recomendarle a quienes piensan que el tema se resolverá en los medios, que si en realidad quieren que pase algo, entonces pongan las denuncias en las instancias que corresponde. El tiempo corre en su contra y los ojos de toda la comunidad nacional está sobre ustedes.