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Francia vive el mejor momento económico de los últimos 30 años
Roberto Acuña - Publicado:
La confianza de los franceses en su economía se encuentra en el nivel más alto desde hace treinta años.Casi un millón de empleos creados en los tres últimos -la mitad de ellos en 2000-, un crecimiento anual del producto interior bruto en torno al 3% y un acusado descenso del paro (13% hace cuatro años; 9,2% a finales de 2000) son algunos de los datos que permiten entender el optimismo de buena parte de las familias y de muchas empresas.Sin embargo, no todos han visto cumplidas sus esperanzas.La caída de la Bolsa ha hecho que un millón y medio de trabajadores-accionistas hayan visto volar sus sueños de riqueza.La Bolsa de París perdió todas sus ganancias del año 2000, pero el capitalismo popular se ha desarrollado menos que en otros países y las pérdidas bursátiles apenas se reflejan en las encuestas sobre la moral de las familias.El crecimiento francés sigue cabalgando a lomos de la demanda interna, admitiendo déficit presupuestarios (1,4% del PIB) aún considerables y con una presión fiscal que llega al 46%.Pero el hecho de que el año 2000 terminara con un aumento de precios por debajo de lo esperado (1,6%, según el índice provisional) compensa otras posibles debilidades del incremento de su producto interior bruto."Este movimiento debería contribuir a un crecimiento duradero, porque no es inflacionista, y a la creación de empleo", comenta Laurent Fabius, el inquilino actual de la mole de cemento de la calle Bercy que alberga al Ministerio de Economía.La segunda ventaja es que el crecimiento ha llevado el paro a cotas inimaginables hace un lustro.El pleno empleo va a convertirse en una de las promesas socialistas en las próximas elecciones, que el actual primer ministro, Lionel Jospin, quiere aprovechar para acabar con la cohabitación entre un presidente de derechas y un Gobierno de izquierdas.Al ritmo actual, el paro bajaría en tres años al 7%.¿Cómo pasar de ahí al pleno empleo? Esto es lo que se espera que digan los socialistas, hoy en pleno debate interno.Algunas de las iniciativas políticas injertadas por el Gobierno de izquierda han influido en ese descenso del paro: por ejemplo, los 250.000 nuevos contratos para jóvenes creados en el sector público, aunque limitados a cinco años y sin salida clara al vencimiento de ese plazo.Más polémica es la reducción de la jornada semanal a 35 horas, que ha obligado a las empresas medianas y grandes a contratar más personal.LAS 35 HORASLa Medef, que es la mayor organización patronal, insiste en que el resultado de las 35 horas no compensa los costes.Su presidente, Ernest-Antoine Seillière, estima que las 35 horas habrán creado un máximo de 40,000 empleos desde su introducción, en 1999.Toca ahora aplicar la norma a las pequeñas empresas, en las que la nueva jornada será obligatoria desde el 1 de enero próximo, y la patronal avisa de que la consecuencia probable será el trabajo sumergido: se pagarán "en negro" las horas extraordinarias que no puedan hacerse legalmente, porque muchos pequeños empresarios y sus empleados preferirán estos arreglos al incremento de plantillas.Mientras la Medef multiplica sus advertencias, el mismo Fabius, cada vez más número dos del Gobierno Jospin -sin por ello titularse vicepresidente- lleva un par de meses imponiendo sus medidas sobre las defendidas por los sectores más a la izquierda.Así, el conflicto provocado por la anulación de la contribución social generalizada -pronunciada por el Consejo Constitucional-, que afecta a casi nueve millones de trabajadores, no va a ser compensado con la elevación sustancial del salario mínimo, como defendían los comunistas y buena parte del partido socialista, sino con fórmulas que aquéllos denuncian como "liberales", más en el estilo de Fabius: un cheque de la Administración fiscal a los que no hacen declaración por el impuesto sobre la renta, o la correspondiente rebaja impositiva a los que sí la presentan.INVIERNO CALIENTE¿Y si el ritmo de crecimiento no fuera tan rápido en los próximos años? La previsión de la OCDE es que Francia rebaje ese crecimiento al 2,9% en 2001, frente al 3% o 3,1% con que se estima habrá cerrado el último año.Por otra parte, la penuria de mano de obra denunciada por los empresarios -en la informática, en la construcción, en la hostelería- anuncia un invierno caliente en el sector privado, por parte de trabajadores que se sienten en posición de fuerza para obtener aumentos importantes de salario.Todas las regiones se benefician del crecimiento J.P, París Todas las regiones de Francia están aprovechando el crecimiento económico, desde la más grande, que es la de Île de France -la región de París- hasta las más pequeñas.Con la excepción del sector bovino, afectado por la crisis de confianza en la seguridad alimentaria, todos los sectores de la economía y todas las zonas del país viven un clima de optimismo.Aunque la región de París mantiene su dominio, la consolidación de sólidas economías regionales arroja el retrato de una nueva Francia en pleno boom, según los estudios regionales del Banco de Francia que ha publicado Le Monde.Todas las regiones del este del país han consolidado vastas redes industriales y de servicios, desde Alsacia al Ródano, en una economía que se apoya en un fuerte movimiento de exportaciones hacia los países fronterizos de Alemania o Italia, pero también a Estados Unidos.El paro en algunos departamentos del este ha bajado al 5%.Marsella ha salido de su crisis, no sólo por una mejora de su puerto, sino porque se ha convertido en lugar de atracción de inversiones tecnológicas y de comunicaciones.Al sur del país, las regiones de Languedoc-Roussillon, Midi-Pyrénées o Aquitania se consolidan.Y al norte, la región industrial fronteriza con Bélgica -con Lille como centro principal- ha dejado atrás la depresión provocada por la crisis del carbón y del acero y los desastres del sector textil.Sus niveles de paro se mantienen oficialmente por encima de la media nacional.Sin embargo, las fábricas de automóviles afluyen a este corazón de Europa y Toyota tiene problemas para completar su plantilla en Valenciennes.Abierta al canal de la Mancha, esa región se beneficia también del auge del transporte, con 13 millones de toneladas de mercancías que han transitado por el Eurotúnel en 2000.