Zonas francas refuerzan el papel de Panamá como hub logístico en la región
El desarrollo de países como Colombia supone un desafío para estas áreas especiales; el país debe redefinir sus estrategias para mantener su competitividad.
El país mantiene activas 18 zonas francas que albergan a más de 150 empresas. Cortesía
Las condiciones que ofrece el país a los inversionistas a través de sus zonas francas lo siguen posicionando como un actor importante en la economía regional debido a su conectividad. Su modelo de incentivos especiales cuenta con el soporte de una plataforma logística robusta que facilita su operatividad, pero también tiene desafíos que afrontar para mantener su competitividad.
Un estudio de la consultora EY, denominado "Zonas Francas: El ecosistema que redefine la inversión en la región", revela que naciones como Costa Rica, República Dominicana y Colombia han modernizado su oferta con incentivos tecnológicos y sostenibles, convirtiéndose en una competencia directa para Panamá; por tanto, se recomienda a las autoridades añadir valor agregado a sus estrategias.
Estos cambios deben tomar en cuenta que la fortaleza del esquema ha cambiado; ya no se basa únicamente en los incentivos fiscales, sino en su capacidad de resiliencia operativa, eficiencia logística y acceso a talento especializado.
Dichas zonas, según Alejandra Arguedas, directora ejecutiva de Impuestos en EY, se han consolidado como estructuras empresariales más flexibles, facilitando su integración con cadenas de valor de alcance internacional mediante la inclusión de nuevas tecnologías, elementos que deben considerar los países para promover una mayor eficiencia operativa de sus espacios.
El estudio señala que las áreas económicas especiales aportan más de 900 millones de dólares al Producto Interno Bruto (PIB) de Panamá y generan alrededor de 1,600 empleos directos y 3,000 indirectos con salarios que superan los $1,200, lo que demuestra su rentabilidad no solo para la economía, sino también para el desarrollo de la población.
El país, junto a República Dominicana, concentra el 77% de las zonas francas existentes en Centroamérica, posicionándose como parte del principal hub de relocalización productiva en el hemisferio.
Sin embargo, sostiene que el futuro del régimen en la región dependerá de la capacidad conjunta entre el sector privado, los gobiernos y actores multilaterales para fortalecer incentivos, cerrar brechas de infraestructura, impulsar la adopción de tecnologías emergentes y asegurar su crecimiento inclusivo.
"Las zonas francas no son únicamente un instrumento fiscal, son un catalizador de transformación productiva y un punto de anclaje para la estrategia regional de competitividad", expone el documento.
Datos del Ministerio de Comercio e Industrias (Mici) precisan que 18 zonas francas se mantienen activas en el país, albergando a más de 150 empresas exportadoras de bienes y servicios hacia Asia, Europa y América.
El desarrollo de al menos 6 nuevas áreas económicas especiales, de acuerdo con el ministro del Mici, Julio Moltó, es un paso crucial para diversificar la economía local, atraer más inversiones y agilizar la generación de empleo.