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Expedicionarios cruzaron Panamá emulando a Balboa
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Daniel Molina (daniel.molina@epasa.com) / PANAMA AMERICA Datos Demografía Antiguamente eran los indios los pobladores de esta región.‘Bannaba’ Los nativos de principios del siglo XVI usaban esta palabra para referirse al vuelo de las mariposas.Población Hay 46,951 habitantes, entre indígenas, mulatos, negros, colombianos chocoanos y otros emigrantes.Una expresión conocida por los estudiosos de la región darienita, dictamina: “Cuando vayas a Darién encomiéndate a María, pues en sus manos está la entrada, y en las de Dios la salida”.Este refrán, tallado en una roca ubicada en el golfo de San Miguel, es una invitación a lo enigmático.Una pseudoplegaria que evidencia el fervor y el entusiasmo por la conservación de las costumbres religiosas heredadas en la conquista, y que hoy se enseña a todo aquel que desee adentrarse en la selva de Darién.Esta región destaca por la esencia histórica que concentra, teniendo como protagonista al ibérico nacido en 1475, en Jerez de los Caballeros, Vasco Núñez de Balboa.Hasta hoy, se duda cuando se habla de su fecha exacta de nacimiento; las crónicas, por su parte, lo reclaman como un hombre de espada, gallardo y avispado.Balboa llegó al “Nuevo Mundo” cuando tenía 26 años en una expedición de Rodrigo de Bastidas y se quedó trabajando en Santo Domingo para luego escabullirse junto a su perro Leoncico en un barco de Ojeda rumbo a la conquista de Nueva Andalucía.500 años del PacíficoLuego de un triunfo español sobre el cacique Cemaco, Martín Fernández de Enciso, en compañía de Francisco Pizarro y Balboa, funda a manera de ofrenda Santa María la Antigua del Darién en septiembre de 1510.Tres años más tarde, luego de ganarse el respeto de los indios y los colonos por gobernar con propiedad, Balboa descubre el Mar del Sur.Cinco centenarios después, un ilustrador, dos dramaturgos, dos fotógrafos, un músico, un periodista y una antropóloga deciden ir tras los pasos de Vasco Núñez con el fin de emular la ruta que lo llevó al descubrimiento marítimo.La aventura se inició en Mulatupo, Guna Yala, desde donde se tomó una lancha para llegar a tierra firme y empezar a cruzar el Istmo.Durante los dos primeros días de excursión, el entusiasmo y el optimismo jugaron un papel determinante; pero, con el transcurrir de las jornadas, las condiciones del área empezaban a representar desafíos cada vez más grandes.El cansancio agobió a los artistas una gran cantidad de veces, producto de la abrumadora temperatura y el esfuerzo físico realizado al momento de cargar el equipaje de expedición, suscitando constantes deshidrataciones.Pero los espectaculares paisajes, la flora y la fauna silvestre, cada uno de los matices selváticos conjugaban una misteriosa belleza que sustentó el agotamiento experimentado.Al cabo de siete días caminando desde Mulatupo hasta Santa Fe, se avistó desde una montaña, cuya vegetación había sido víctima de un siniestro, lo que hoy conocemos como océano Pacífico.De los 190 hombres con los que contaba Vasco Núñez para esta expedición, solo 66 hispanos llegaron con vida al anhelado Mar del Sur, a diferencia del grupo de profesionales convocados por Mare Australe, quienes recibieron una capacitación por parte del Senafront y no sufrió bajas.El proyecto impulsado por la CEU Escuela de Negocios de Madrid, el diario español El Comercio, Petaquilla Gold S.A., la Caja de Ahorros, la Universidad de Panamá, el Canal de Panamá, la ATP, KW Continente, Viajes España, Cervecería Nacional, la Taberna del Canal, El Fogón de Hilario, NexTv, Panamá América y el Senafront, había llegado al noveno día logrando la meta que se había propuesto.Centinelas de DariénUna patrulla de fuerzas especiales del Senafront, integrada por los sargentos primeros José Chacón, Rubén Zapata y José Pérez; el cabo primero Danis Nieto; y los agentes Juan Campos, Luis Molina, Luis Mosquera, Xavier Moreno, Eduardo Fajardo, Eden Mezua y Gerardo Degracia, bajo el mando del capitán José Benigno Camargo, escoltó al equipo de expedicionarios durante los 9 días de viaje, brindándoles equipamiento especializado como las hamacas especiales para el descanso, las raciones de comida y los purificadores de agua.Darién es una región en la que se ha detenido a varios narcotraficantes y se ha apresado a otra gran cantidad de individuos ilegales que intentan cruzar la frontera desde Colombia.Por estas razones, el Servicio Nacional de Fronteras (Senafront) respaldó el proyecto cultural con el fin de brindar la seguridad necesaria.Los miembros de la patrulla de protección, además, sustentaron su apoyo profundizando en la disminución de la actividad turística en Darién.Actualmente se está trabajando en lo que vendría siendo el cambio de rostro de esta región mediante mayor implementación de seguridad en la zona.De esta manera, se fomenta el crecimiento del turismo ambiental, teniendo al Parque Nacional Darién —ubicado en el límite entre Colombia y Panamá— como uno de los más grandes atractivos que el Istmo tiene para ofrecer, por ser una de las reservas naturales más grandes de Centroamérica y Patrimonio de la Humanidad desde 1981.Se desconoce aún si otros profesionales, guías turísticos o expedicionarios, repetirán la iniciativa que tuvo la organización Mare Australe, pero el camino quedó trazado; y, en estos momentos, cada uno de los profesionales trabaja en una obra de su especialización a partir de la experiencia vivida en Darién.Se presentarán dos crónicas, una historieta sobre la ruta de Balboa, una obra de teatro, una novela, una canción y dos exposiciones de las fotografías realizadas durante la aventura.“Ninguno de los que participamos pensábamos que iba a ser tan duro como fue, pero lo hicimos, sanos y salvos”, sentencia la organizadora Mónica Miguel.