Sopas de paquete o en lata contienen niveles muy elevados de sodio
Un alto contenido de sodio fue detectado en las sopas instantáneas que están de venta en el mercado, sobre todo en las deshidratadas, tras un estudio realizado por el Instituto Especializado de Análisis de la Universidad de Panamá (UP).
Un alto contenido de sodio fue detectado en las sopas instantáneas que están de venta en el mercado, sobre todo en las deshidratadas, tras un estudio realizado por el Instituto Especializado de Análisis de la Universidad de Panamá (UP).
La investigación reveló que el 77% de las sopas enlatadas o de paquete cuentan con un elevado nivel de sodio. Mientras, el 18% tiene un contenido estándar para el consumo y solo el 4% es bajo en sodio o sin él.
El análisis realizado por la nutricionista y dietista Rangel P.G., para el cual se observó la etiqueta de 230 de estos productos (líquidos, en polvo y deshidratados), determinó que en el mercado existen 178 marcas de sopas que contienen demasiado sodio y que solo dos no tienen este componente químico.
En tanto, del resto de las sopas, seis tienen un contenido bajo, 41 son estándar y tres son altas en sodio por porción para consumo.
En el documento elaborado sobre esta investigación se estableció que son las sopas deshidratadas las que la gente más compra, debido a que son las que menor precio tienen.
Marlin Cedeño, médica general y especialista en salud ocupacional, comentó que la sal en la alimentación hay que disminuirla al máximo posible, ya que el cuerpo no la necesita en grandes cantidades.
“Estas sopas rebasan por cientos de miligramos la cantidad de sal”, recalcó Cedeño, quien señala que su consumo excesivo afecta el sistema cardiovascular, la presión arterial y el flujo sanguíneo, debido a que potencia daños a las mismas arterias. Incluso hasta afectan los riñones.
Si se tiene exceso de sal en la dieta, se puede tener un factor inhibitorio de algunas hormonas, que en casos extremos pueden alterar el ritmo, sueño y presión, explicó la doctora.
En el caso de los niños, los sistemas están inmaduros y si se les empieza a bombardear desde pequeños con grandes cantidades de sodio, se puede estar llevándolos a que incluso a partir de los 18 años de edad sufran de la presión o de enfermedades cardiovasculares.