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La prensa libre en una democracia
Paulino Romero C. (opinion@epasa.com) - Publicado:
Hoy estamos presenciando cómo en los países de mayor desarrollo, la democracia está jugando cada vez un mayor papel, y la prensa libre tiene más fuerza que nunca en el mundo.Cuando nos referimos al mundo, hablamos especialmente de los países de mayor desarrollo, lo cual nos lleva a una conclusión básica: el desarrollo, hasta en su máximo grado no es incompatible con el papel pluralista de la prensa democrática.Estamos viviendo en América Latina, y quizás en el mundo entero, un momento decisivo para la confianza de los pueblos en libertad.La prensa ejerce una influencia cada vez mayor, y mientras mayor es el poder político de un Estado, también mayores pueden ser el valor y la fuerza de la prensa.En Panamá, la Asamblea Nacional de Diputados ha sido y es motivo de los más serios cuestionamientos por parte de la opinión pública, y el nefasto transfuguismo de algunos diputados durante los últimos meses, ha colmado la copa del descreimiento popular en ese órgano del Estado.Debemos tener presente que el prestigio de la Asamblea Nacional, el Parlamento, es indispensable para el prestigio de la democracia; y si queremos que la democracia sobreviva, sentimos que la institución parlamentaria (Asamblea Nacional de Diputados) es necesaria, es básica.Estamos en la obligación de salvar y fortalecer este prestigio; de transformarlo en un instrumento persuasivo; de recordárselo a cada hombre y mujer en el momento de escoger el mejor camino, aquel que conserva y garantiza las libertades esenciales, aquel que permite a los grandes grupos de la sociedad verse representados y escuchados .La prensa viene a ser, en este sentido, un recurso moral de la sociedad, puesto que es una función crítica y el gobierno no tiene porqué temerle a la función crítica, por dura que sea .Más bien, es un aliado del gobierno la crítica de la oposición y de la prensa.Aliado, porque esto le permite al gobierno ejercer una autoridad moderadora y modificadora en aquellas áreas críticas que se denuncien, como tales.A veces el gobierno no puede extender el brazo de su autoridad con suficiente energía y eficacia, y en cambio la prensa de oposición le ofrece esta posibilidad.Esto le da una fuerza especial al brazo del Gobierno, para aplicar allí los correctivos con mayor fuerza y energía.En este sentido, el juego de las presiones sociales viene a ser un factor de equilibrio constante dentro de la democracia.Cuando se desequilibran las fuerzas sociales y predominan unos intereses sobre los otros, se desnaturaliza la estructura esencial de un sistema democrático.