Panamá implementa por primera vez certificación de buenas prácticas agrícolas
Este programa busca garantizar la salud de las plantas y, por ende, mejorar la calidad de los alimentos que llegan al consumidor.
Panamá implementa por primera vez certificación de buenas prácticas agrícolas
El Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) de Panamá ha iniciado un proceso histórico de certificación de buenas prácticas agrícolas, dirigido a productores de todo el país. Esta es la primera vez que Panamá implementa un programa nacional de certificación directa por parte del Estado.
Este programa busca garantizar la salud de las plantas y, por ende, mejorar la calidad de los alimentos que llegan al consumidor. Así lo dio a conocer Emmeris Quintero, director nacional de sanidad vegetal de esta entidad, en el noticiero matutino de Telemetro Reporta.
El 98% del oxígeno que respiramos proviene de las plantas, y aproximadamente el 60% de los alimentos que consumimos son de origen vegetal. Este dato subraya la importancia de cuidar la salud de las plantas, de manera similar a cómo se vela por la salud humana y animal, explicó Quintero.
"La idea es que cada finca sea vista como una “clínica de plantas”, donde se atienda y proteja la producción con el mismo nivel de responsabilidad que se tendría con cualquier ser vivo".
En este contexto, el gobierno panameño ha emitido lineamientos bajo la presidencia de José Raúl Molino y la gestión del ministro Roberto Linares, orientados a promover la exportación de frutas y vegetales. Para acceder a mercados internacionales y competir con otros países, los productores deben cumplir normativas internacionales mediante la implementación de buenas prácticas agrícolas certificadas, manifestó el director de sanidad vegetal.
La Ley 11 del MIDA, vigente desde 2016, ha sido clave para facilitar este proceso. Gracias a esta ley, los productores, tanto grandes como pequeños, pueden registrarse en las agencias del Ministerio y comenzar un proceso de preparación para obtener la certificación. Esta es la primera vez que Panamá implementa un programa nacional de certificación directa por parte del Estado.
Hasta el momento, se han entregado 35 certificaciones, incluyendo 15 en Chiriquí y cinco en la Feria de Azuero. Este proceso busca fortalecer la capacidad de los productores y mejorar la calidad de sus cultivos, permitiéndoles acceder a nuevos mercados nacionales e internacionales.
Para obtener la certificación se requiere principalmente la voluntad del productor. En el caso de pequeños agricultores, se fomenta la asociatividad para facilitar el proceso. Los interesados deben presentar documentos de identificación y completar formularios de inscripción que permiten evaluar su finca y determinar qué tan preparada está para cumplir con los estándares requeridos.
Agregó el funcionario que se trata de una certificación pública, que complementa las certificaciones internacionales privadas como Global GAP. El objetivo es ofrecer una alternativa accesible para aquellos productores que no pueden optar por vías privadas, con un costo simbólico de 125 balboas, suficiente para cubrir la emisión del certificado y mantener su vigencia mediante auditorías periódicas.
El proceso de certificación tiene una duración de dos años, con auditorías anuales que verifican la implementación de mejoras continuas en las prácticas agrícolas. Esta dinámica permite que los productores optimicen sus procesos y mantengan los estándares exigidos para la exportación y consumo interno.