VIH en Panamá: miles viven con el virus sin saberlo
El aumento de casos y el subregistro evidencian brechas en diagnóstico, mientras el estigma continúa siendo una de las principales barreras.
El Ministerio de Salud y el Programa Nacional de Salud Sexual y Reproductiva trabajan en conjunto para llegar a toda la población a través de las campañas de salud. Foto:
Panamá enfrenta un aumento en los casos del virus de inmunodeficiencia humana (VIH), en medio de una realidad preocupante: miles de personas viven con el virus sin saberlo, lo que mantiene activa la transmisión en el país.
Se estima que cerca de 30 mil personas tienen VIH, pero solo unas 21 mil están registradas oficialmente, lo que evidencia una importante brecha en el diagnóstico. Especialistas advierten que el temor a la discriminación sigue siendo una de las principales barreras para que la población acceda a pruebas y tratamiento oportuno.
El VIH se mantiene como una de las principales patologías bajo monitoreo activo por parte de las autoridades sanitarias. Así lo confirmó la doctora Charlenys Cáceres, coordinadora nacional de ITS y VIH/Sida de la Caja de Seguro Social (CSS), quien indicó que la enfermedad registra un repunte en la cantidad de casos atendidos en el sistema de salud.
Datos del Ministerio de Salud (Minsa) reflejan que en los últimos años se han registrado 2,087 nuevos diagnósticos en 2023, 1,875 en 2024 y 1,750 en 2025, lo que confirma que la transmisión continúa siendo un desafío para la salud pública.
Los análisis epidemiológicos muestran que los adultos jóvenes concentran la mayor cantidad de casos, con una incidencia mayor en hombres, aproximadamente tres por cada mujer diagnosticada.
Además, en muchos casos la infección es detectada luego de que la persona presenta otra infección de transmisión sexual (ITS), lo que evidencia la persistencia de conductas de riesgo.
Las regiones con más diagnósticos son la Metropolitana, San Miguelito, Panamá Oeste y la comarca Ngäbe-Buglé. Según el Minsa, en áreas urbanas influyen factores como la alta densidad poblacional y la movilidad, mientras que en zonas rurales persisten barreras de acceso a los servicios de salud.
Ante este panorama, la demanda de pruebas también ha aumentado. La fundación Probidsida realizó 21,740 pruebas en 2025, de las cuales 234 resultaron positivas.
Cada diagnóstico implica un proceso de acompañamiento emocional, explicó Eduardo Robinson, director del proyecto Juventud de esta organización, quien alertó que el estigma continúa siendo un obstáculo importante.
"Muchas personas retrasan la búsqueda de atención por miedo a la discriminación, incluso dentro de sus propios entornos", señaló.
Robinson también indicó que existen debilidades en la planificación y evaluación de los programas de prevención, así como en la asignación de recursos.
En respuesta, la CSS ha reforzado las campañas de prevención mediante jornadas comunitarias, ferias de salud, redes sociales y la aplicación de pruebas rápidas. Estas pruebas son gratuitas en policlínicas, ULAPS y CAPS, donde además se brinda orientación médica.
Las organizaciones no gubernamentales se han convertido en aliados clave en las estrategias de prevención, especialmente en el trabajo con poblaciones de mayor riesgo, como trabajadores sexuales, hombres que tienen sexo con hombres y mujeres trans.
Para Robinson, la prevención debe abordarse de forma integral, incluyendo no solo información médica, sino también salud mental, entorno familiar y comunicación sobre sexualidad.
Aumenta la sífilisEl incremento de infecciones no se limita al VIH. Las autoridades sanitarias mantienen vigilancia sobre otras infecciones de transmisión sexual como gonorrea, clamidia, herpes genital tipo 2, virus del papiloma humano y sífilis.
Actualmente, la mayor preocupación se centra en los casos de sífilis en mujeres embarazadas, debido al riesgo de transmisión al bebé.
Las cifras del Ministerio de Salud evidencian un aumento sostenido: la tasa pasó de 3.8 casos por cada mil nacidos vivos en 2023 a 6.7 en 2024 y 6.6 en 2025.
Especialistas explican que este incremento está asociado a conductas sexuales de riesgo, como múltiples parejas, uso inadecuado del preservativo, falta de controles médicos y limitaciones en la educación sexual.
El repunte del VIH y otras infecciones de transmisión sexual refleja que, más allá de los avances médicos, Panamá aún enfrenta importantes desafíos en educación, prevención y reducción del estigma, elementos clave para frenar la propagación de estas enfermedades.