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La familia Checa y su amor hacia el deporte
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Davis Peralta Checa (10.deportivo@epasa.com) / PANAMA AMERICAMi abuelo, el señor José Antonio Checa Barrios (el gran “Chequita”), fue administrador del vetusto estadio Juan Demóstenes Arosemena, en Curundú, y del gimnasio nacional Ernesto “Neco” de la Guardia (hoy Kiwanis), ubicado al frente del otrora cuartel de la Policía Nacional (luego Guardia Nacional) de Avenida A.“Chequita”, el “premier” de los árbitros de béisbol, enseñó a figuras muy respetadas, como Guillermo “Willie” Jaén y Blas González, de Aguadulce, entre otros.El señor Checa jugó el deporte del baloncesto y administró por 40 años el “Neco” de la Guardia y por 10 años, el Juan Demóstenes.Sus hijos, José Antonio “Chaco”, Bety, mi madre; Orlando, Richard, Vilma, Melva y Francisco Checa Tenorio, todos se inclinaron por el baloncesto a pesar de que desde muy joven tenían más cercanía con el béisbol.Fue el hijo mayor, Chaco, y mi madre, los únicos que no se destacaron.Orlando jugó baloncesto, pero se destacó como árbitro de voleibol y enseñó a jugar baloncesto a un grupo de señoritas de la alta sociedad panameña, quienes formaron un equipo que, incluso, llegó a ser campeón de la liga distritorial de Panamá en varias ocasiones.Por su parte, Richard participó en ligas distritoriales y logró arrebatarle el título de mayor anotador, por más de 70 puntos de diferencia, a las grandes figuras de ese momento, como Davis Peralta López y Julie Andrade.Luego, Richard pasó a convertirse en árbitro nacional y consiguió su carné de la Federación Internacional de Baloncesto (Fiba) -número 4193-.Tuvo una magnífica actuación en las grandes citas a nivel mundial.Hoy en día, sigue pitando en ligas recreativas.Nereida Checa Herrera -hija de Richard- fue selección de minibaloncesto y hoy en día es anotadora; el otro hijo de Richard, Francisco Checa Herrera, practicó el básquet, pero su nombre en la cancha lo hizo como árbitro nacional e internacional, con el carné Fiba 4199.Checa Herrera fue árbitro en la final entre Argentina y Brasil, en el Preolímpico Juvenil en Loja, Ecuador.Vilma y Melva, ambas hermanas, en su momento practicaron el baloncesto siendo seleccionadas en los equipos nacionales que participaron en eventos locales e internacionales.La cualidad de Vilma era defensa-rebotadora; mientras que Melva se desempeñaba como delantera y poseía unas cualidades extraordinarias, a tal punto que es catalogada como una de las mejores jugadoras que ha tenido Panamá junto a Delmira Pierce, Judith Caballero y Urania Mansilla, entre otras.Entretanto, Francisco “Pancho” Checa formó parte de una famosa camada de baloncestistas junto a su profesor, Felipe Perdomo, en el colegio Artes y Oficios.Su ascenso al equipo mayor lo hizo tras ser llamado por el director técnico de aquella época, Eugenio “Yuyín” Luzcando y, luego, por Frank “Grillo” Holness, con quienes ganó medallas de oro en campeonatos Centroamericanos y Bolivarianos, y un bronce en los Juegos Panamericanos de Winnipeg, Canadá.Además, “Pancho” tuvo una destacada participación en los Juegos Olímpicos de 1968, en México.“Pancho” Checa, ya fallecido, se une así a un grupo reducido de atletas que ha completado el ciclo olímpico.Así pues, mi abuelo, el gran “Chequita”, fue un ejemplo digno de imitar, propulsor de una familia de destacados atletas.Muchos, incluyendo sus nietos, pasaron por sus manos.Fue árbitro en muchos partidos de béisbol y creo que aportó a elevar el nivel de la pelota criolla.José Antonio Checa Barrios, cumpliste con tu legado, a través de tu familia, al igual que la abuela Paula, que a todos nos daba sopa de pata para que anotáramos dos puntos.