Estampas del campo
Cuando se habla de Panamá en el exterior, las personas asocian este país con el Canal de Panamá, las molas, la pollera, el tamborito, Rubén ...
Estampas del campo
Cuando se habla de Panamá en el exterior, las personas asocian este país con el Canal de Panamá, las molas, la pollera, el tamborito, Rubén Blades, Roberto "Mano de Piedras" Durán, el Cristo Negro de Portobelo, el Festival de Jazz, los Carnavales, el Festival de Diablos y Congos, Panamá la Vieja y los piratas, el águila Harpía, la alegría de los panameños y la salsa. También bellos parajes, una rica fauna y flora, tamales, sancocho, playas, mucho sol, visitas a los centros comerciales, el Casco Antiguo...
Pero hablan de Panamá también muchas tradiciones, especialmente en la campiña. Y, como no quiere que desaparezcan, el pintor costumbrista Edwin Ortiz plasma muchas de ellas en sus obras de arte.
Hoy, queremos resaltar los aportes de este sencillo y talentoso artista plástico panameño cuyos ojos se iluminan cuando habla del campo.
Así vemos que la zafra, el ordeño de las vacas, la junta de embarra, la vestimenta del campesino, instrumentos típicos, aperos de labranza son pintados por Ortiz en lo que es una fiesta de colores.
Esos hermosos cuadros llenos de detalles y que demuestran el amor por el terruño y su arraigo a este, donde rinde un homenaje al labriego, que desde antes que amanezca y hasta después que el sol se ha ocultado trabaja con tesón -para llevar el sustento a su casa y para contribuir a abastecer las despensas del resto de la población- se han apreciado tanto en Panamá como en el exterior.
También, Edwin Ortiz ha pintado las lavanderas, los animales de labranza y resaltado la sencillez y hermandad de los campesinos, donde todos se tratan como si fueran familia y siempre hay gestos de atención para los visitantes.
Mirar sus obras permite transportarse mentalmente al campo y reafirmar el agradecimiento por la labor que realizan los campesinos, quienes no tienen vacaciones, no tienen días feriados, no cobran décimo tercer mes porque llueva, truene o relampaguee, sea de día o de noche, tienen una cita con la madre tierra, para obtener el sustento.