Adoptando naciones, una razón más para disfrutar Brasil 2014
Hoy se cumplen 11 días desde que se inició la fiesta mundialista, y cada día se respira más y más el fervor de cada uno de los
Hoy se cumplen 11 días desde que se inició la fiesta mundialista, y cada día se respira más y más el fervor de cada uno de los fanáticos que apuestan su favoritismo al mejor de los equipos participantes.
Debido a la esencia cosmopolita de Panamá, el país se ha convertido como hace cuatro años en la sede internacional de por lo menos la mitad de los equipos participantes en el Mundial de Brasil, basta con salir a las calles y observar los autos pasar con banderas y motivos alusivos a Italia, España, Francia, Argentina, Chile, Inglaterra por mencionar algunos, además de la gente que disfruta de portar los colores y la playera de su equipo de elección.
Conforme se han dado los resultados, algunos equipos han dejado de ser protagonistas en la competencia y han quedado eliminados, obligando a los fanáticos a adoptar su segunda nación y a comprar o sacar del clóset la segunda playera, la segunda bandera o si es necesario adquirir en los semáforos la bandera para colocarla en el carro y lucirla por las calles de la ciudad.
A la hora de los partidos, los puntos de reunión son variados, cafés, restaurantes, bares, hoteles, oficinas, laboratorios, farmacias, consultorios, bancos, durante los horarios de los partidos todo pareciera detenerse. El tráfico al mediodía disminuye radicalmente, las oficinas se ponen en pausa y las citas o reuniones se reprograman, conforme pasa el tiempo está terminando el juego de las 11:00 a.m. y por empezar el de las 2:00 p.m., personalmente disfruto de manera especial las emociones, gritos, apuestas y rivalidades que muchos fanáticos vivimos a lo largo del juego entusiasmados por las quinielas o pollas que se están jugando, orientadas por la tradición o relación familiar ya sea porque el abuelo es chileno; el padre, mexicano; la madre, australiana o el padrino, argentino.
Observe cómo en los semáforos o en las calles de lugares de venta mundialista la mercancía va teniendo una rotación de acuerdo con el avance de los equipos, banderas, gorras y playeras cambian de un día para otro, las tradicionales están a punto de quedar fuera del mercado. España perdió sus esperanzas de avanzar en la fiesta de Brasil, por lo que las banderas poco a poco desaparecieron o fueron guardadas para dar lugar a otro posible candidato.
Igual le ocurrió el viernes a Inglaterra, que estaba en la cuerda floja, que quedó fuera de la competencia al vencer Costa Rica a Italia.
Por supuesto, los partidos son muy emocionantes y se viven las jugadas con una pasión y entrega propias de los fanáticos de cada país, pero el partido no dura solo dos horas, el partido empieza desde las primeras horas del día en la oficina o lugar de trabajo, los aficionados se vuelven técnicos y especulan con la formación propuesta por el real técnico, cuestionan él porqué no colocó a su jugador de preferencia y propone la formación para defender o atacar de acuerdo con su experiencia. Como técnico a través del televisor, incluso nos atrevemos a dirigir desde la banca, sí desde la banca de nuestra sala, oficina, restaurante, bar o recinto escogido para el partido, ordenamos la salida del equipo y hasta le gritamos al jugador a través de la pantalla para que haga un pase, un centro, un remate o incluso para que meta la pierna fuerte y no se achique ante los jugadores de mayor experiencia o tamaño.
Es sumamente gracioso cuando sentimos que el jugador nos hace caso por el pase que dirigimos desde nuestra banca y volteamos a ver a los compañeros, amigos, hijos o familiares que disfrutan el juego con nosotros para demostrarles que teníamos la razón y si por casualidad se logra anotar un gol, más vale que la gente a nuestro alrededor tenga paciencia para ver cómo disfrutamos el logro de anotar un golazo debido a nuestras instrucciones.
Por supuesto en el medio tiempo no faltamos los analíticos, los críticos que creemos saber de fútbol y que intentamos convencer al resto que nuestro planteamiento es el correcto, no dudamos en dar nuevas indicaciones y en explicar a nuestra audiencia cómo es que se debe parar en la cancha nuestro equipo para enfrentar el segundo tiempo y poder empatar o ganar.
Al final del partido, la emoción, la alegría o la tristeza nos une como comunidad mostrándonos que aunque sea por 2 horas, somos capaces de compartir, reír y disfrutar de la belleza del deporte.
¡Que gane el mejor!