Finlandia o la educación vivida
De Asunción a Helsinki, Tallinn y las repúblicas bálticas: un viaje de 40 mil km para observar migración, guerras y contradicciones del siglo XXI.
Benjamín Fernández Bogado, abogado y periodista. Foto: Cortesía
La expresión novelada de Ciro Alegría, aquel escritor peruano que en 1941 retrató el mundo que vivían poblaciones indígenas desplazadas y en conflicto desde una perspectiva ficcionada, sin embargo, he podido comprobarla en la realidad que se asemeja notablemente a la verdad actual y no a la ficción del escritor.
Hacer una vuelta al mundo ha sido siempre de mi interés, pero hacerlo de una vez y viviendo la mayor diversidad posible y en medio de conflictos mundiales tan cercanos no parecía una buena idea. Intentar entender el mundo que vivimos desde la identidad, la historia y el presente de varios países y culturas es casi una obligación en los tiempos actuales. Helsinki, Tallin, Riga, Lituania, Cracovia, Varsovia, Antalya, Ankara, Taskhent, Jiva, Bujara, Samarkanda, Estambul, Nevsehir, Bucarest, Praga, Dublín, Casas de Benítez, Alcalá del Jucar y Madrid han sido las ciudades visitadas. Más de 40 mil kilómetros recorridos desde el Paraguay, 18 vuelos, 15 horas de autobuses, 15 horas de trenes y tres de barco para comprobar cuando ancho y ajeno es el mundo que nos toca hoy vivir.
En pleno siglo XXI lleno de inmigrantes indeseados, posiciones políticas reaccionarias y polarizantes, guerras sin terminar y bloques que se unen y desunen al mismo tiempo era preciso mirar y mirarnos desde la perspectiva que dan los viajes. Solo el que lo hace curiosamente permite distinguir aquello que parece de la realidad. El interés era conocer en este viaje la profundidad y el calado de este movimiento tectónico que vivimos desde la perspectiva latinoamericana. Tan distante e ignota como las realidades que hemos podido tocar.
Han sido 30 días, por Europa y Asia Central con sus contradicciones y semejanzas. Con sus desconocimientos mutuos e ignorancias profundas. Ha sido un viaje al corazón, el sentimiento, la razón y las angustias humanas reiteradas que la presentaremos en varios capítulos.
Dicen que vivimos en la era del conocimiento donde el representa el 66% de la riqueza del mundo. Vale lo que tengamos en la cabeza y lo que hagamos de ella o con ella. Iniciamos el viaje en Finlandia, el país con la mejor educación del mundo donde los maestros son referentes sociales y en donde solo existen escuelas públicas, los niños arrancan a los 7 años y solo tienen clases de un solo turno.
Ha sido un viaje largo desde Asunción. 11 horas hasta Madrid y desde ahí a Helsinki otras cuatro. Agotados decidimos caminar y conocer el vecindario. El apartamento quedaba enfrente de una iglesia protestante erigida en el interior de un conjunto rocoso. Luces, acústica e incluso aguas de lluvias que se deslizan hacia el interior le dan un tono especial al lugar que puede verse previo pago de unos 8 dólares. La religión como muestra de arte es un negocio cada vez más rentable desde lo estético, aunque no desde lo místico.
Finlandia, sin embargo, luce preocupada. La invasión rusa a Ucrania los ha llevado a aplicar el viejo adagio que cuando veas el techo de tu vecino en llamas ponte a resguardo y el país de los inmensos bosques e inviernos ha comenzado a gastar más dinero en defensa que en cuestiones sociales ante la posibilidad de que el oso vecino con quien ha tenido largas luchas proyecte de nuevo su carácter bélico sobre las largas fronteras compartidas. En Helsinki estuvieron los revolucionarios bolcheviques con Lenin en los tiempos previos al derrocamiento de los zares. San Petersburgo está muy cerca, pero hoy los tramos ferroviarios y el cruce de fronteras se encuentran cerrados.
La sensación que se tiene es que se vive como si todo fuera normal cuando todos saben que no. Camino por las calles de la capital finesa o finlandesa, limpias y con un fuerte viento invernal, aunque ya estemos bien entrada la primavera. El orgullo de la capital es una inmensa biblioteca pública construida para celebrar el centenario de la independencia del país. Amplia y llena de luz con libros y espacios donde cientos de niños acuden para tareas de experimentación y ejercicio de lectura. El hall del tercer piso da al majestuoso parlamento para que los políticos sepan que no están por encima del pueblo y que sus mandantes pueden mirarle de frente, igual o encima.
En este país cada ciudadano lee un promedio de un libro por semana. El año tiene 52 y los largos inviernos con escaso periodo de luz solar ayudan a la introspección y la lectura. Indago más sobre la educación y me sorprende que los niños vayan a las escuelas a los 7 años y que antes se pasen tiempo con los padres turnados en su atención con programas sociales que los incentivan. Pagan mucho impuesto pero se revierte en salud, educación y... seguridad. Los niños van a las escuelas solos, caminando sin temor a que nada les pase. No pueden creer que pudiera pasarles algo en el camino a casa. La educación se ha convertido en un valor tan notable que los tours para visitar escuelas y conversar con los maestros sale en torno a los 150 euros. Muchos lo pagan con gusto e interés. Quieren saber cómo lo hacen y cómo sin merienda escolar ni doble escolaridad mantienen un nivel tan alto en rendimiento educativo. Hay varios factores. Una política de Estado que refleja el interés en darles conocimiento como valor para la convivencia democrática y para el desarrollo económico y una convicción social de su trascendencia y valor. De aquí es una de las más revolucionarios empresas de celulares: Nokia y empresas de ascensores como Kone comercializadas a nivel global.
Visitamos Suomenlinna un conjunto de islas fortalezas declaradas patrimonio de la humanidad mientras veíamos en pleno día de 10 grados gente saliendo del sauna finlandés para darse un chapuzón en las gélidas aguas de la bahía que circunda Helsinki. Hablan de sus beneficios para la salud, pero nuestros cuerpos latinoamericanos no lo aceptarían de buen agrado. Comen un charque de reno y una excelente sopa de salmón en su mercado del centro de la ciudad. Son fuertes en los negocios de celulosa con inversiones en la Argentina, Uruguay y próximamente Paraguay. El negocio de la paquetería disparó la rentabilidad de este rubro sostenida en plantaciones de pinos y una industria poderosa.
Finlandia fue invadida y ocupada por vikingos, rusos, suecos, pero hablan una lengua complejísima y en sus calles todavía las denominaciones están escritas en esa lengua y la sueca. Fuerte énfasis en los vehículos movidos a electricidad y con una convicción en las cuestiones de cuidado medio ambiental que la colocan en la vanguardia.
El mundo del conocimiento vive en Finlandia. Abierta, fría y lejana a todo parámetro conocido. El extremo de Europa en medio de una historia que conoce muy bien por su pasado, pero que lo vive con aprehensión en los tiempos actuales.
Hay varios ferrys que comunican con sus vecinos menos con Rusia ahora. Tomaremos uno para Tallin, la capital de Estonia para el recorrido por las tres repúblicas bálticas.