La Gran Muralla China, un monumento emblemático que debes visitar
Esta obra arquitectónica fue declarada en 1987 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
La Gran Muralla China es uno de los atractivos turísticos más emblemáticos del país. Es una antigua fortificación que se construyó con el propósito de proteger al pueblo chino de las invasiones de los pueblos nómadas del norte.
Esta obra arquitectónica fue declarada en 1987 Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y es una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno.
Si planeas recorrer parte de la Gran Muralla cerca de Beijing, Juyongguan es una buena opción, ya que está a 60 kilómetros al norte del centro de la ciudad.
Este tramo se caracteriza por tener escalones empinados de diferentes alturas, por lo que se recomienda tener precaución al subir y bajar las escaleras, llevar calzado cómodo y ropa adecuada, además de agua para mantenerse hidratado durante el camino. Aunque la subida puede ser exigente, vale la pena el esfuerzo.
No es necesario subir hasta lo más alto de la muralla para apreciar las maravillosas vistas de los valles y montañas, así como para capturar fotos de esta innolvidable visita.
Un poco de historia
Los antiguos emperadores chinos asumían que las amenazas fronterizas solo provenían del norte y del oeste. Sin embargo, en el siglo XIX, las potencias occidentales lanzaron sus agresiones desde el mar. Junto con proyectiles de artillería capaces de demoler murallas urbanas, el Occidente trajo consigo fuerzas mucho más formidables: opio, capital y tecnología, sumiendo a China en un "siglo de humillación".
Datos relevantes sobre la Gran Muralla China
Además del tramo Juyongguan, la Gran Muralla tiene abierto al turismo Badaling, el más visitado, Mutianyu, Jinshanling, Simatai, Huanghuacheng, Jiankou, Jiayuguan.
Mide 21,196 kilómetros, siendo la construcción más larga del mundo.
No es una sola pared, sino un sistema de muros y torres fuertes hechos por varias dinastías.
Su construcción continuó ininterrumpidamente durante aproximadamente 2,000 años.
Para comunicarse se utilizaban señales de humo durante el día y fuego durante la noche.