Indian Music se consagra y Silencio Criminal firma un emotivo resurgir rumbo al Caribe
Con la monta milimétrica de Yonis Lasso, el mimado del Stud Campo Azul y pupilo de Alberto Paz Rodríguez detuvo el cronómetro en 1:54.4 para los 1800 metros.
Indian Music brilló con autoridad absoluta.Foto: Boris Valdivieso
La pista se convirtió en el escenario de dos historias memorables: la ratificación de un monarca y la resurrección de un guerrero. Indian Music brilló con autoridad absoluta para ganar al galope el Clásico Fernando, Carlos y Raquel Eleta y Graciela de Chapman, sellando la Triple Corona y asegurando su liderazgo como el principal abanderado panameño hacia el Clásico Internacional del Caribe.
Bajo una pista fangosa, que puso a prueba la resistencia del pelotón, el imponente alazán de tres años hijo de California Music en India Mora, criado en el Haras Cerro Punta, corrió con paso demoledor.
Con 120 libras y la monta milimétrica de Yonis Lasso, el mimado del Stud Campo Azul y pupilo de Alberto Paz Rodríguez detuvo el cronómetro en 1:54.4 para los 1800 metros, completando una faena impecable.
La gran ovación de la tarde tuvo como protagonista a Silencio Criminal. Mostrando una gallardía admirable y reviviendo su mejor nivel cuando la carrera exigía corazón, el ejemplar protagonizó una feroz atropellada en los tramos finales. Ese remate no solo le valió arrebatar el segundo puesto, sino que firmó un auténtico resurgir competitivo: arañó los puntos necesarios en la tabla acumulada para arrebatarle el boleto regional a sus rivales y colarse con orgullo en la delegación panameña.
El tablero oficial lo completaron Spotlight, Capo Falcone y Mente Brillante.
Con este desenlace, Panamá definió a su temible trío para la justa regional que se disputará en Puerto Rico a principios de diciembre.
La tabla selectiva cerró con Indian Music en la cima con 18 puntos, escoltado por Spotlight con 8 unidades y la heroica clasificación de Silencio Criminal con 5 puntos (dejando atrás a Capo Falcone con 4 y Mente Brillante con 1).
El escuadrón tricolor viaja a Puerto Rico con una carta contundente y el espíritu renovado de un Silencio Criminal que vuelve a rugir en grande para defender el honor del país.