Flujo de caja y planificación: claves para la estabilidad de las pequeñas y medianas empresas
Entre las principales dificultades que enfrentan las pequeñas y medianas empresas destaca la gestión del flujo de caja.
Las Mipymes generan más del 70% de los empleos del país. Foto ilustrativa
Las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) continúan consolidándose como uno de los principales pilares de la economía panameña. De acuerdo con cifras de la Autoridad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Ampyme), este sector representa cerca del 94% de la actividad económica nacional y genera más del 70% de los empleos del país, una realidad que evidencia su importancia para el desarrollo productivo y la generación de oportunidades.
Sin embargo, en un entorno marcado por cambios constantes en los mercados, desafíos operativos y variaciones en el comportamiento del consumo, la sostenibilidad de estos negocios depende cada vez más de su capacidad para gestionar adecuadamente sus recursos financieros.
Especialistas coinciden en que una planificación financiera constante permite a las empresas anticiparse a posibles escenarios adversos, optimizar sus operaciones y fortalecer su capacidad de crecimiento a largo plazo.
Félix Gómez, gerente senior de Productos de Crédito de Banco Davivienda, señaló que la estabilidad económica no debe interpretarse como una razón para relajar los controles financieros. Por el contrario, explicó que los períodos de mayor estabilidad representan una oportunidad para fortalecer la estructura del negocio, construir reservas y desarrollar estrategias que permitan enfrentar con mayor solidez los desafíos futuros.
Entre las principales dificultades que enfrentan las pequeñas y medianas empresas destaca la gestión del flujo de caja.
Aunque muchas organizaciones logran incrementar sus ventas, no siempre mantienen un control adecuado de la liquidez necesaria para cumplir con sus compromisos operativos. A ello se suman prácticas como el uso inadecuado del crédito, la ausencia de presupuestos formales y la falta de seguimiento a indicadores financieros que permitan identificar riesgos de manera temprana.
La administración eficiente del efectivo continúa siendo uno de los factores determinantes para la permanencia de las empresas en el mercado. Expertos financieros recomiendan monitorear regularmente variables como el flujo de caja operativo, los niveles de endeudamiento, la liquidez y las cuentas por cobrar y por pagar, indicadores que ofrecen señales oportunas sobre la salud financiera del negocio y facilitan una toma de decisiones más informada.
De igual forma, la construcción de fondos de contingencia se ha convertido en una práctica cada vez más relevante para las pymes. Contar con reservas equivalentes a varios meses de gastos operativos puede marcar la diferencia ante situaciones inesperadas, periodos de baja actividad económica o interrupciones temporales en los ingresos.
Gómez destacó que el acceso a financiamiento responsable también desempeña un papel fundamental en la prevención de crisis empresariales. Según indicó, cuando el crédito se utiliza de forma planificada y alineada con la capacidad de pago de la empresa, puede convertirse en una herramienta estratégica para impulsar la productividad, fortalecer la competitividad y respaldar proyectos de crecimiento sostenible.
“Existe un segmento empresarial clave que muchas veces pasa desapercibido: compañías que han superado sus primeras etapas de crecimiento, tienen potencial de expansión, pero enfrentan retos para acceder a los recursos necesarios para avanzar. Este ‘missing middle’ representa una oportunidad para seguir desarrollando soluciones financieras y acompañamiento que impulsen su crecimiento y fortalezcan su aporte a la economía.”, destacó.