Ser agradecido es señal de ser persona digna
Ser agradecido es señal de ser persona digna
Una gran virtud del ser humano es ser agradecido. La palabra gracias es una de las que menos se pronuncia y debería estar a flor de labios. No nos damos cuenta de que todo lo esencial se nos ha dado de manera gratis. El aire que respiramos, el sol que nos alumbra, los latidos del corazón, el funcionamiento del organismo humano, todo tan sincronizado, y no digamos la manera tan perfecta en que se mueve y funciona el universo entero. El movimiento de traslación y rotación de la tierra alrededor del sol, junto con los otros planetas, hasta el de las galaxias en su interior y entre todas, en una sinfonía perfecta, todo sigue un ritmo diseñado por su Creador, todo está hecho para ti. Sí, para ti, porque Dios te creó y te amó tanto que lo hizo todo para tu bien. Y no digamos el más grande regalo, Dios Padre te entregó la vida misma de su Hijo, para salvarte y darte la vida eterna. Y ese amor infinito viene acompañado del perdón total de tus pecados gracias a la sangre preciosa derramada en la cruz por Jesús. Todo eso para ti, y además gratis. Hay que ser agradecido.
Y si a esto añadimos la dicha de tener una familia constituida bajo el pilar del amor y la fe en el Señor, un trabajo digno, una participación en la vida de la Iglesia, y en la dinámica positiva de ir construyendo un mundo mejor, entonces no ser agradecido es propio de una persona ruin, egoísta, inconsciente y mal nacida. El creer que lo merecemos todo, que nos lo hemos ganado todo, y que no le debemos nada a nadie, ni a Dios, nos convierte en auténticos monstruos. Y hay tanta gente por ahí que no solo jamás pronuncian la palabra gracias, sino que andan reclamando a la vida lo que no tienen, cuestionando a Dios por lo que les hace falta, y envidiando a otros lo que tienen. Acusan a cualquier persona que se les ocurra de que su desgracia viene de ellos, y que son víctimas de una confabulación maligna para hundirlos en vida. Y para rematar acusan al mismo Dios de todo lo malo que les sucede.
No seamos malagradecidos. En la vida hay más de bueno que de malo. Además, no neguemos que algunas cosas malas que nos han pasado por culpa nuestra han sido. Escribamos en el alma como quien esculpe en el mármol todo lo bueno que nos han hecho, y en la arena de la playa el mal que nos han hecho. Acuérdate de lo bueno, y de lo malo solo para aprender. Luego, mejor olvidar.