Bunau-Varilla TR
“Para Bunau-Varilla, la empresa era la posteridad” David Mc Cullough En Panamá no tenemos grandes dramaturgos; por suerte, tampoco tenemos grandes críticos
“Para Bunau-Varilla, la empresa era la posteridad” David Mc Cullough
En Panamá no tenemos grandes dramaturgos; por suerte, tampoco tenemos grandes críticos teatrales, por lo tanto no es muy arriesgado escribir una obra y que te la monten. Más bien el montaje es lo realmente heroico y azaroso.
“El veredicto”, es una obra que escribimos Juan David Morgan y yo al alimón hace más de doce años y tuvimos la suerte de que el Teatro en Círculo se animara a estrenarla hace once años. Nos pidieron la obra para montarla una vez más, conmemorando los cien años del canal. ¡Y allí la tienen! Otra vez a escena, para placer de muchos y disgusto de algunos.
Fue una provechosa experiencia escribir esta obra (tuve que ponerme al nivel de Juan David, leyendo centenares de páginas de Duvall, Conte Porras, Mc Cullough, John Major y otros. Saqué mis conclusiones y las pude enfrentar a las de Juan David). Conocí mejor la historia de mi país y la verdad es que pasamos buenos ratos discutiendo los personajes e intercambiando diálogos imaginarios bordados sobre el tapiz de los sucesos reales.
No creemos tener la verdad en las manos. Tampoco creemos que otros la tienen. La verdad tiene muchas caras y nuestra Historia deja que todas se miren en su espejo. Por eso, desde el principio, “nuestra” Historia, risueña y teatral, proclama: «Desecho cualquier sueño de infalibilidad, el más arrogante de los defectos humanos». –Y dice más adelante–: «No soy exigente a la hora de alimentarme. Me apetecen testimonios, evidencias, documentos, registros, declaraciones juradas (incluso las falsas), recortes de periódicos y gacetillas oficiales; de postre me conformo con sospechas y rumores callejeros, con susurros al oído y habladurías; de sobremesa, como digestivo, el licor de las imaginación desenfrenada, para luego fumarme el puro de las metáforas y el acento dramáticos de los litigantes. Para mí, esto es un banquete, lo único que necesito es tiempo para digerirlo..» Así habla nuestra Historia.
Agradezco a las infatigables damas del Teatro en Círculo la felicidad de ver la obra en escena. A los actores por dar carne a los personajes, a Eugenio Fernández por dirigirlos. Luces, sonido, taquilla, bar, ¡Salud! Bienvenidos a nuestras noches. Aceptamos aplausos y chiflidos, de todo, menos ladridos y mordidas venenosas. Recuerden, estamos en Panamá y somos mucho más que un canal. ¡Viva la libertad de disentir!