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Leyenda negra o la mirada torva al pasado
Eduardo Soto P. - Publicado:
La otra cara de la moneda, sobre la gesta separatista, se conoce con el nombre de "leyenda negra".Cuenta Celestino Andrés Araúz (Revista Tareas No.117) que esta corriente de opinión sostiene que el movimiento separatista de Panamá, y el surgimiento de la nueva república, se deben primordialmente a la intervención directa de EE..UU.a fin de celebrar un nuevo tratado del canal para construir, controlar y defender la ruta interoceánica en forma exclusiva.Asimismo, exalta las actividades solapadas de William Nelson Cromwell y Philippe Bunau Varilla en el complot que culminaría en la secesión definitiva.Este punto de vista lo sustentaron algunos panameños y colombianos, que no estaban de acuerdo con la secesión como Belisario Porras, Juan Bautista Pérez y Soto, y Oscar Terán.Belisario Porras.No sólo se opuso al tratado Herrán-Hay, al que consideró como una "venta del istmo", sino también a la secesión.En una carta sin destinatario, fechada en San Salvador, en abril de 1904, Porras explica que no había sido nunca partidario de las repúblicas pequeñas y que el movimiento de secesión de Panamá para formar una, era en su opinión "un hecho artificial contrario a los principios que garantizarían la estabilidad del nuevo Estado".También temía que el partido conservador, con el respaldo de EE.UU., intentara perpetuarse en el poder.Curioso que uno de los próceres, Tomás Arias, al principio se opusiera a la conjura por creer todo lo contrario, que el Partido Liberal sería el que se beneficiaría.Porras tampoco se muestra de acuerdo con la cesión de la soberanía nacional sobre una franja del territorio y, además, no cree que construir el canal constituya la panacea para los problemas económicos del Istmo.En el centenario.Ovidio Díaz Espino, cien años después de la gesta, publicó un artículo en la Revista Credencial Historia, que luego fue copiado por la revista virtual Biblioteca Luis Ángel Arango (blaa digital), bajo el título El día que Panamá proclamó su independencia.Díaz Espino escribe: A las 6:00 a.m.del martes 3 de noviembre, Manuel Amador Guerrero ya estaba recorriendo angustiado las calles con el estómago vacío, sin saber cómo impedir la deserción de los conspiradores.Amador rogaba que los Estados Unidos cumplieran su parte del trato y no permitieran el desembarco de las tropas colombianas.Sin embargo, a las 8:30 a.m.llegaron pésimas noticias de Colón: se había permitido el desembarco de 500 tiradores expertos colombianos, una fuerza contra la cual tenían que verse los "revolucionarios"."Cuando los conspiradores de la ciudad de Panamá se enteraron, entraron en pánico.Tomás Arias, un acaudalado terrateniente, y varios otros recorrieron afanosamente las estrechas calles adoquinadas buscando a Amador.Lo encontraron deambulando por los callejones.Furiosos, le dijeron que no querían tener nada que ver con la revolución y regresaron a sus hogares".Amador volvió a su casa y se acostó en la hamaca del patio interior.También él estaba dispuesto a abandonar la causa; la revolución había llegado a su fin.Cuando su esposa, María, lo vio, le ordenó que se levantara y prácticamente lo sacó de la hamaca de un empellón."Hemos llegado demasiado lejos como para darnos por vencidos ahora.Con soldados o sin soldados, ¡la lucha tiene que continuar!"Según Ovidio Díaz Espino, Amador se levantó a regañadientes, y con María delante, los dos salieron a las calles para convocar a los demás conspiradores a una reunión de emergencia en la casa del superintendente Herbert Prescott.Allí, María de Amador ideó un plan para afrontar la angustiosa situación.(Años después los conspiradores varones negarían el papel que desempeñó, en un intento por reafirmar su propio prestigio).Primero, sugirió que se separara a los generales colombianos de sus tropas.El coronel James Shaler, que estaba encargado de la estación del ferrocarril en Colón, enviaría a los generales por tren a la ciudad de Panamá, dejando en Colón a la tropa.Ya en Panamá se vería qué hacer con los generales (uno de los planes era echar píldoras para dormir en su vino durante el almuerzo).Sin sus generales, los soldados podrían ser sobornados.Cierto o falso que fue idea de ella, así ocurrió.La pluma de Lemaitre.Eduardo Lemaitre fue un historiador colombiano que, en 1971, publicó un conflictivo libro sobre la separación de Panamá.Lo interesante de la obra está más en sus comentarios a pie de página que en el propio texto.En uno de estos pies hace un retrato de María Ossa de Amador cuando dice: "El autor de este libro oyó la anécdota siguiente de quien la presenció en los balcones de cierto Hotel de París en el decenio de los años 20, que da idea del panameñismo anticolombiano y pinta los sentimientos generalizados entonces entre la clase dominante en Panamá.Quien se lo contó estaba en compañía de la esposa del doctor Amador Guerrero, y de doña Ana María Vélez de Emiliani (hija del doctor Joaquín F.Vélez) observando el desfile anual de las tropas norteamericanas un Once de noviembre, con motivo del armisticio de la primera guerra mundial.Al paso de los soldados yanquis, la dama colombiana que no se conformó nunca con la separación de Panamá, le dijo a su compañera panameña: "Esa es la bota que tienen ahora ustedes en la nuca".La señora de Amador Guerrero respondió: "Prefiero esa bota, y no la alpargata boyacense".Lemaitre en su obra, señala: Amador Guerrero "no tenía facha de revolucionario.Cuando observamos su retrato y vemos surgir de entre el cuello de pajarita, el rostro marchito, al que los bigotes caídos dan un aire de desgano, de timidez y aún de tristeza, no podemos imaginarlo sino como un abuelo bondadoso; ni podemos reprimir, en fin, un cierto sentimiento de lástima por aquel anciano a quien misteriosas razones del corazón, que la razón no entiende, lanzaron al torbellino de una aventura contra su propia patria".El historiador colombiano también descalifica a algunos oficiales colombianos que a la hora que se requirió de ellos, fallaron.Algunos por negligencia militar, otros por cobardía, y al menos uno por borracho.Relata el caso del general Marcos Alzate, quien años después contó que se enteró el 4 de noviembre, mientras leía el periódico La Estrella de Panamá durante un viaje en tren a la ciudad para "hacer una diligencia", que la separación era un hecho.Por supuesto Lemaitre da a entender en su obra que el general Esteban Huertas recibió dinero por apoyar el movimiento, y que el mismo Amador Guerrero (quien murió en 1910) terminó siendo "un hombre rico".Lemaitre añade el siguiente pensamiento en su libro: "De este modo quedó ya definitivamente instaurada la nueva República independiente y la gran burguesía panameña vio coronada su vieja aspiración de dirigir y manejar a su acomodo los intereses y la vida del Istmo.Para algunos, aquello fue como una comedia de equivocaciones, en la que Roosevelt "creía" que Bunau-Varilla era el portavoz auténtico de los revolucionarios, sin serlo; y el doctor Amador Guerrero "creía", por su parte, que el mismo Bunau-Varilla era gente de Roosevelt, también sin serlo; y que, en fin, Bunau-Varilla "creía" que Roosevelt le había dado luz verde para su tramoya revolucionaria sin que tal hubiera sucedido.Y aún es probable que nunca pueda presentarse la prueba diabólica, concluyente y final, ni siquiera la propia confesión de Roosevelt cuando años más tarde declaró haberse "tomado a Panamá", de la connivencia entre todos estos personajes.Pero siempre será imposible creer que tantas coincidencias y ocurrencias complejas y concatenadas, fueran el fruto del azar".Philippe Bunau Varilla.En un discurso que pronunció, como ministro plenipotenciario de la república de Panamá en el Club Quill de Nueva York, el 15 de noviembre de 1903, afirmó: "? Puedo atestiguar, mejor que nadie, que los Estados Unidos no ha fomentado la revolución en el Istmo de Panamá, pero cuando la revolución que todo el mundo preveía estalló, su línea de conducta ya estaba trazada.La República consistía al principio, propiamente hablando, del territorio que se extiende desde Panamá hasta Colón siguiendo las líneas del ferrocarril y del Canal (?).Tan pronto como la República obtuvo el control de toda la línea, tenía derecho a la protección de los Estados Unidos.De lo contrario, el tratado de 1846 había sido por primera vez desatendido voluntaria y engañosamente".En su obra: Panamá.La creación ??"la destrucción ??"la resurrección (1913) el ingeniero francés asevera que fue él el artífice principal de la nueva república de Panamá y de la elaboración del tratado del 18 de noviembre de 1903."Adaptado de tal modo a las exigencias americanas que no pudiera ser objeto de la menor crítica de parte del senado".Theodoro Roosevelt.En un discurso que pronunció el 23 de marzo de 1911 en la Universidad de Berkeley, en California, dijo entre otras cosas: "Afortunadamente, la crisis vino en un momento en que yo podía actuar sin impedimento.Por lo tanto, me tomé el istmo, comencé el Canal y luego no dejé que el Congreso discutiera sobre él, si no sobre mí".Estas jactanciosas declaraciones de Roosevelt impulsaron a la Cámara de Representantes, a instancias del diputado Henry T.Rayne, a designar una comisión para que investigara los hechos acaecidos el 3 de noviembre de 1903, pero como bien observa Eduardo Lemaitre, esta investigación tenía un claro carácter político, dirigida contra la candidatura presidencial de Roosevelt.De allí que la voluminosa obra resultante, Story of Panama, "hay que manejarla con sumo cuidado y no dar por cierto cuanto allí afirma", en tanto que el historiador estadounidense, Gerstle Mack, en su bien documentada obra: "La tierra dividida" sostiene que dicho informe "añadió muy poco valor a lo que era del conocimiento público".No obstante, cabe recordar que muchos de los documentos de Story of Panama fueron utilizados como testimonios fehacientes por Oscar Terán y hoy día se siguen esgrimiendo.Lo mismo ocurre con el libro de Earl Harding: The Untold Story of Panama (1959).Un periodista del diario The World de Nueva York, por instrucciones de Joseph Pulitzer, viajó a Washington, Panamá, Bogotá y París junto con Henry Hall para recoger testimonios que demostrarán la participación de Theodoro Roosevelt en el movimiento separatista en contubernio con un grupo de financistas de Nueva York, encabezados por William Nelson Cromwell e integrado, además, por John P.Morgan, Charles P.Taft, hermano del ex secretario de Guerra William Taft, Douglas Robinson, cuñado de Roosevel, e incluso Bunau Varilla, los cuales especularon con las acciones de la Nueva Compañía del Canal francés, vendiéndolas al gobierno de EE.UU por 40 millones de dólares.Esta es la tesis central del reciente libro de Ovidio Díaz Espino: el país creado por Wall Street.Por su parte, el historiador Ernesto J.Castillero, en su libro "Panamá y los Estados Unidos" (1953), critica a los que denomina "panegiristas del 3 de noviembre y de sus actores".Indica que, "como consecuencia de lo anterior, o sea, de la creación y aceptación irresponsable de una situación lamentable y desventajosa, la República de Panamá, así fundada, iba a ser objeto, como lo ha sido en efecto, de las más duras críticas y del escarnio internacional y su pueblo, el más incomprendido de América, iba a ser mediatizado, humillado y explotado, inocente víctima propiciatoria del bochornoso maridaje efectuado ese día entre nuestra torpe e ignorantona oligarquía citadina y los intereses imperialistas de París y Washington".