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De superticiones y tradiciones
Redacción / Contacto - Publicado:
LA ABUELA Juana llegaba a sus 70, pero tantos años no habían aminorado su energía, su carácter ni mucho menos su fervor católico, para hacer cumplir aquellas normas "casi sagradas" heredadas de sus antepasados y que cobraban vida cada Semana Santa.Todavía me parece escucharla reprender a los nietos y hasta al menor de sus ocho hijos cada Viernes Santos: no te bañes en la playa, ni en el río; no comas carne; hoy no se puede trabajar, y tantas otras prohibiciones que, la verdad, ya no las recuerdo.En nuestra niñez no había cabida para la duda, ni los cuestionamientos, simplemente se cumplía, aunque las ganas de correr al río, al caudaloso río Chico, eran muchas, ninguno en su inocencia quería convertirse en pez.Y esa era la sentencia, para quien se atreviera ir más allá.Pero esa no era la única prohibición para los días santos.No se podía cortar los árboles ni el monte.Porqué? Porque iban a votar sangre y esa era la sangre de Cristo.Lo mismo pasaría si se intentaba ordeñar una vaca o montar un caballo, los que además hasta "hablarían" para negarse a hacer lo que el dueño quería.Pero las supersticiones a las que se aferra el panameño no se limitan a aquellas vinculadas a la Semana Santa.No pasar por debajo de una escalera, los martes o viernes 13, usar la ropa interior al revés, que los niños que no se bautizan se los lleva la bruja o levantarse con el pie izquierdo, son sólo un panorama de ellas.Para muchos son tradiciones, folclor, creencias que no le hacen daño a nadie.Pero para los estudiosos de la Biblia, si hay peligro en ellas, pues unas fueron inventadas para amarrar a la gente a las tradiciones y otras son manifestaciones de los poderes de los demonios, que son difíciles de rebatir.Para Ana, estudiosa de la Biblia, las supersticiones fueron un medio utilizado en la antigüedad, especialmente por la Iglesia, para reprimir a la personas.Pero en la actualidad hay una ignorancia voluntaria y se aceptan las supersticiones en obediencia a las tradiciones heredadas de los abuelos.La ignorancia voluntaria viene de la renuencia a leer la Biblia que nos dice lo que Dios quiere de cada uno de nosotros y la Semana Santa es una conmemoración de que Dios dio a su hijo por nosotros."La justificación de cada ser humano está dada por gracia y no se requiere de ningún sacrificio externo, sino que Dios quiere que le obedezcamos por amor", aseguró.