Gobierno se contradice por el cierre de Crisol de Razas
Diferentes agrupaciones civiles piden el cierre del programa, aduciendo riesgos sociales, pero las autoridades no reconocen fallas de las ferias. La decisión de clausurar las ferias de regularización de extranjeros aparenta ser una medida tomada de forma unilateral.
Gobierno se contradice por el cierre de Crisol de Razas
Después del anuncio de la vicepresidenta de la República, Isabel Saint Malo de Alvarado, en el que aseguró que la próxima feria de Crisol de Razas será la última, los altos mandos del Gobierno se contradicen y carecen de argumentos para sustentar esta decisión.
Este es el caso del titular de Seguridad, Rodolfo Aguilera, quien durante su intervención en un análisis televisivo explicó que el programa Crisol de Razas podía convertirse en el futuro en la causa de un problema migratorio.
Sin embargo, ayer durante su comparecencia ante el pleno de la Asamblea Nacional, Aguilera cambió su discurso y no reconoció fallas al programa de regularización de extranjeros, creado durante el periodo constitucional anterior.
A las preguntas de los diputados sobre los controles de seguridad y verificación de extranjeros que se aplicaban al proceso, Aguilera respondió: “el criterio es más estricto que en el proceso ordinario”.
Entre las medidas de seguridad mencionó que el programa de regularización hecho a través de citas previas a los solicitantes, permite que las autoridades panameñas investiguen los antecedentes penales con autoridades de la región.
Además, se verifica la información biométrica (huellas, rostro) de los solicitantes a través del Instituto de Medicina Legal y de ser posible se envían notas a las embajadas e Interpol para confirmar o descartar antecedentes penales.
Aguilera, además, negó que la feria migratoria esté relacionada con la entrada de extranjeros vinculados a delitos y crímenes.
Aseguró que desde que se inició el Crisol de Razas solo se ha confirmado a nueve extranjeros regularizados que cometieron delitos dentro del territorio nacional.
Por su parte, el ministro de la Presidencia, Álvaro Alemán, dijo que el tema no compete a su ministerio, y que es una decisión relacionada con el Ministerio de Seguridad y el Servicio Nacional de Migración.
“La información que tengo es que el próximo Crisol de Razas será el último que se realizará, esa es la información que tengo y la decisión que tomaron las entidades correspondientes”, expresó Alemán.
Presión
A pesar de que los funcionarios no concluyen sobre las razones de cerrar las ferias migratorias, la presión de organizaciones civiles persiste.
Ayer, durante la reunión de la Comisión de Gobierno para prohijar el ahora proyecto de ley N.°101 que busca poner fin al Crisol de Razas, los dirigentes vinculados al rechazo del programa continuaron con las críticas al programa.
Rogelio Quinn, quien forma parte del movimiento civil que pide la investigación del programa de regulación de extranjeros, aseguró que no se trata de entrar en xenofobia, sino de velar por el bienestar de los nacionales.
“Estamos preocupados porque las autoridades de Migración no están haciendo su trabajo. Nos oponemos por el impacto que es múltiple, es un impacto negativo y cuando hacemos la balanza los beneficios que arrojan son nulos”, aseguró, y agregó que Panamá está afectado por el Crisol de Razas no solo a nivel económico, sino cultural y social.