Aniversario del Instituto Nacional
Es triste ver cómo la juventud no quiere un cambio positivo y se concentra en adquirir patrones culturales negativos que influyen en una conducta y actitud indisciplinadas, contrarias a los verdaderos ideales de quienes desean mejorar el nivel de enseñanza en este bello país. Lamentable es ver cómo estos estudiantes tienen una conducta agresiva ante la sociedad panameña.
Mediante la Ley 22 del 1 de junio de 1907, se crea el Instituto Nacional, un colegio de seis años de estudios. Era secretario de Instrucción Pública, Melchor Lasso de la Vega, durante la administración de Manuel Amador Guerrero. Es así que los educadores Abel Bravo y Arturo Amador García hicieron modificaciones a la ley de 1907, entre las cuales estaban la de llamar a la nueva institución educativa Instituto Nacional de Panamá.
En sus inicios, la Escuela Manuel José Hurtado fue la sede principal del Instituto Nacional en el histórico barrio de Santa Ana. En sus primeros años, 15 profesores extranjeros trabajaron inicialmente en el Instituto Nacional, pero también otros profesores como Alfonso Fábrega, Eusebio A. Morales, José D. Moscote, Ricardo J. Alfaro, Nicolle Garay, Narciso Garay padre, Rafael Benítez y Manuel Alguero, Rafael E. Arosemena, Alfredo D. Dubois, Arcadio Castillero, Ernesto J. Castillero, José Guardia Vega, Fernando Lombardo, Guillermo Méndez, Fermín Naudeau, Manuel J. Pereira, Feliciano Quiroz y Quiroz, José S. Retally, Horacio D. Sosa, Cristóbal Adán de Urriola y José Ángel Vargas.
En las páginas de la historia de Panamá sobresale el aporte de la heroica participación del Instituto Nacional en las luchas reivindicadoras por la defensa de la soberanía del Canal de Panamá.
Estudiantes del plantel participaron en las luchas de 1984 a 1989 fueron los mejores momentos cuando los mismos consagraron su verdadero valor ante la infamia que cometían los miembros de las Fuerzas de Defensa y sus colaboradores, tanto civiles como militares.
Pero los hechos demuestran que la historia no se puede alterar y ni olvidar. Nuestra alma máter es el gran colegio donde se aprendió a proyectar grandes ideales, cuyo espíritu de nacionalismo inspiró los verdaderos legados de nuestros abuelos.
Es hora de que el Instituto Nacional sea saneado culturalmente con la finalidad de que reaparezca ese ideal que muchos de sus estudiantes dieron por las luchas generacionales de nuestro país.
La heroica participación del Instituto Nacional de Panamá en las luchas reivindicadoras por la defensa de la soberanía del Canal de Panamá no se podrá borrar de las páginas de nuestra historia patria y será la llama de la antorcha por la libertad y la democracia de una nación libre y soberana.