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Guillermo Endara
Marlene González /VIVA - Publicado:
Renace con más fuerza la figura política de quien, con justicia histórica, ha sido uno de los presidentes más prestigiosos que ha tenido la República de Panamá.Guillermo Endara Galimani, alumno y abogado graduado con las más altas calificaciones y honores de la Universidad de Panamá, lo ha catapultado nuestra historia nacional como el reconstructor de las instituciones democráticas y republicanas del país.Tras una furiosa invasión militar americana provocada por militares y políticos adscritos a la dictadura, con un proceso que durante 21 años con certero tino derrumbaba el andamiaje de la libertad, la democracia, nuestra cultura y el soporte socioeconómico del país, Endara emergía al panorama nacional con una presidencia que le había sido arrebatada por la dictadura bajo las condiciones inapelables de mantener un ritmo constitucional que parecía imposible sostener por la ruina en que se encontraba Panamá.No obstante, el presidente Endara constituyó su gobierno con panameños que, sin horarios de trabajo, se dedicaron con ahínco y fe en la reconstrucción de la República.Teniendo como bandera insustituible las libertades ciudadanas, se dio una apertura política que contrastó inmediatamente con el aherrojamiento en que la dictadura mantenía al pueblo, elevando al panameño a respirar plena democracia y garantizándole sus derechos humanos.Fuimos testigos, porque formamos parte integrante de su gobierno, de este trabajo monumental.Sobre los escombros de un país arruinado y desarticulado se levantaba una nueva república ahíta de esperanza renovadora y con pulso firme y rápido el gobierno creaba las condiciones de justicia que reclamaba Panamá.Ese trabajo que con innumerables tropiezos y limitaciones desembocaría, casi imposible creerlo, en unas elecciones prístinas, con un tribunal electoral independiente y con todas las garantías para efectuar esas elecciones que irónicamente llevarían al país a manos del partido político que había sido sostén de la dictadura.Partido político que igualmente cambiaba de ímpetus para democratizarse internamente.Eso se lo debemos a la división de los partidos democráticos.Serían innumerables las anotaciones para registrar lo que en cinco años hacía Guillermo Endara, pero al salir del poder y después de hacer exitosa las transferencias del mismo, se retiraba con la modestia y humildad que lo caracteriza a su vida privada como cualquier ciudadano.Constantemente preocupado por los avatares de la vida nacional, Endara siguió partícipe en la mayoría de los eventos nacionales dejando oír su voz, a veces folklórica y a veces sobria, para decir sus verdades, sin tapujos ni temores de ninguna clase, porque al decirlas se exponía más allá de cualquier límite, a las peores de las consecuencias.Poco a poco el pueblo panameño ha venido calando la profundidad y solidez de las virtudes de Guillermo Endara.¿ltimamente pareciera que se identifica cada vez más con sus posiciones valientes y dispuestas a todos los sacrificios.Arremete contra tirios y troyanos, lanza en ristre, confundiéndose en la mayoría de sus posturas con los más pobres y desamparados.Se muestra descarnado y esa identidad con el pueblo panameño exalta cada día más un liderazgo que ni él mismo sabe a dónde lo va a llevar, porque no busca nada para sí.En el arnulfismo, que es su partido de toda una vida, se presenta como defensor de lo que en su concepto quiso el Dr.Arnulfo Arias Madrid, su maestro insustituible, oponiéndose a todo lo que puede dañar su figura, práxis y logros.Guillermo Endara es un arnulfista de alma, carne y hueso.El que no lo conoce lo va a conocer ahora.Contra viento y marea va buscando su arnulfismo y como adversario, será irreductible.Lo único que puede hacerlo cambiar es que el gobierno arnulfista, decida cambiar el curso de sus actuales posiciones morales, políticas y administrativas.Que detenga de un tajo las denuncias de corrupción de las cuales se hace eco sin reservas.El arnulfismo ha sido un partido de cortas jornadas en el gobierno y largas estancias en la oposición, en donde tiempla el espíritu de sus correligionarios enseñándoles lo que es el sacrificio en los colores morados de sus insignias.Endara está en el ruedo nacional y no va a permitir que se le saque de ese recinto impunemente.Amanecerá y veremos.