opinion
Remembranzas: Dr. Antonio González-Revilla
- Publicado:
No olvido la primera exposición que tuve al Maestro de la Neurocirugía en Panamá.Fue una noche siniestra.Ocurrió en el cuarto de Anatomía Humana de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá, como a las nueve de una húmeda noche de fines de abril de 1959.Sucedió en el mismo recinto en donde se guardaban los cadáveres en tinas de formalina a los cuales habíamos de exponernos el mes de mayo, si aprobábamos el examen oral esa noche.Los doctores.González-Revilla, Juan Miguel Herrera y Gustavo Méndez Pereira, médicos universales, nos hicieron preguntas sobre cultura general no sobre medicina.Recuerdo todavía: altura y localización del cerro Aconcagua, el valor de Pl., ¿cómo se consigue?, algunos versos de Shakespeare, El Paraíso Perdido, ¿quién fue Locke? Siempre respetuosos, se notaba muy obviamente su agrado al contestar adecuadamente a sus interrogantes.Dr.Owens, ¿usted dónde hizo premedicina?En California, respondí.Entonces, dígame algo de la obra de Julio César, me solicitó el Dr.Revilla."Friends, Romans, Countrymen, lend me your ears, we come to bury Cesar, not to praise him".Después de unos seis versos, el Dr.Revilla me interrumpe."Ya no siga, reconozco que lo sabe de memoria".Eran maestros, hombres cabales en el sentido de Gregorio Marañón y buenos en el sentido de Felipe Pinel.Posteriormente, lo tratamos como estudiantes de la cátedra de neurocirugía y como decano.¡Cómo lo quisimos, lo admiramos, y lo respetamos! Pero, ¡nos infundía temor! Lo apodamos "El monstruo de los ojos azules".Particularmente cuando antes de iniciar su charla magistral nos pedía que sacáramos una hoja para contestar un quiz, las preguntas con frecuencia eran de detalles difíciles como, Síndrome de Leriche; Atriofia de Sudek, Síndrome de Landry...pero cuando terminamos nuestra carrera, ¡nos sentimos expertos en neurología! Se agitó en la política convencido de que como dijo él: "había que transformar la política criolla y llegar a la médula espinal con una visión humana, social y cristiana de la nacionalidad".Fue fundador del Partido Demócrata Cristiano y su candidato a la presidencia de la república en el año 1968.A pesar de no formar parte de ninguna alianza, al sobrevenir el golpe militar del 11 de octubre de ese año nefasto, el Dr.Revilla se opuso vehemente al mismo.Llevó su voz de rechazo al régimen militar a varias tribunas y al cerrarse la Universidad de Panamá, fue enérgico en la crítica.Fue el Dr.Revilla el único decano que renunció a su cargo y no quiso volver a la Universidad.Hombre recto y cabal no podía concebir permanecer en la institución bajo un régimen militar dictatorial y sin autonomía.El Dr.Revilla en su lucha de crítica al cierre de la Universidad, se presentó al frente de las manifestaciones de rechazo y así fue sometido a los embates del ejército y los gases lacrimógenos.No resultaba inverosímil verlo en su elegancia aristocrática, de saco y corbata, enfrentándose a las huestes groseras de los militares.¡Ahora lo admirábamos todavía más! Trató el Dr.Revilla, como Decano de Medicina, de atraer a la Escuela a los mejores.Sabemos que, por su cuenta, enviaba telegramas a los mejores exalumnos para que se entusiasmaran a seguir la carrera docente.No conocemos otro ejemplo de ese comportamiento en la Universidad.Hombre culto hasta lo inaudito.Maestro con su ejemplo, así enseñó cortesía y respeto por los demás a sus innumerables alumnos médicos y no médicos.Me quedó fijo en la memoria el incidente en el Hospital del Niño, cuando vino con su grupo de médicos y al abrirse la puerta del ascensor entraron en él y dejaron para último lugar a una auxiliar de enfermería que cargaba unas bandejas.El Dr.Revilla les instó a que salieron del ascensor, dejaran que entrara la auxiliar y luego penetraron todos, con su gesto, sin enunciar una palabra les dio una cátedra de comportamiento social.Después de retirado siguió el Dr.Revilla en su práctica privada de la medicina y su actividad social filantrópica.Se interesó por los impedidos físicos y mentales, fundó una agrupación para protegerlos y fue activo en promover su cuidado.Se preocupó de la guerra nuclear y funda en Panamá la agrupación de médicos en contra de la guerra nuclear.Puso todo su entusiasmo en fomentar al interés por ese qué hacer y fue insistente en luchar contra este flagelo.Se había graduado el Dr.Revilla con honores en la prestigiosa Universidad de George Washington en los Estados Unidos y posteriormente continuó su adiestramiento en neurocirugía en el Hospital John Hopkins en Baltimore, donde su maestro fue Walter Dandy, quizás el más famoso neurocirujano que ha tenido América.Todas sus experiencias y pericias las volcó en Panamá, en la conocida Sala 1 del Hospital Santo Tomás.sta la transformó posteriormente en el Instituto Walter Dandy, en honores a su maestro.No solamente fue su director y maestro de generaciones de neurocirujanos, sino que descolló como clínico, suspicaz diagnosticador y médico bondadoso.Nos contaron la anécdota de un paciente que había pasado por varias salas del Hospital Santo Tomás sin diagnóstico preciso y alguien, por equivocación, lo envió a la Sala 1.Al examinarlo, el Dr.Revilla solamente anotó "Este paciente no es para esta sala, lo que sufre es un hipertiroidismo" y lo envió de regreso al sitio de origen con el tratamiento recomendado.Su comportamiento era de un lord inglés, pero en el fondo era un hombre sencillo, patriota y cercano al sufrimiento de su pueblo.Hizo excelentes migas con el grupo de profesores extranjeros que fundaron la Escuela de Medicina, los doctores.Pl Suñer,.Herrera, Gorriz, Garreta.Ellos fueron los zapadores de la educación médica en Panamá y quienes le imprimieron esa visión académica, holística y de cultura universal a nuestras primeras generaciones de médicos.Fue época de oro y de lujo de la educación médica panameña.