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La flor más sabrosa: la coliflor
Yalenna Ortiz - Publicado:
Ya hemos dicho muchas veces que las mejores flores que se pueden poner en una mesa son...las comestibles, y no nos referimos ahora a las de jardín que a veces entran en una ensalada, sino a las que se compran en la verdulería, como la coliflor.La coliflor es una más de las muchas variedades de col que se emplean en la alimentación humana.No hay datos acerca de su lugar de origen, ni de cuándo fue conocida en Europa; probablemente se consume desde tiempos muy antiguos, pero no se encuentran referencias a ella en los autores clásicos.Es una verdura con sabor muy marcado, lo que no hace fácil su combinación con otras; pero, además, es una verdura muy bonita, que queda muy bien en el plato.Lo que comemos generalmente son las cabezuelas florales, más apreciadas cuanto más prietas y más blancas.Lo mejor de la coliflor es, sin duda, su gran polivalencia culinaria: está buena casi de cualquier manera.Por supuesto, de la más sencilla: simplemente cocida, con el añadido de unas papas sometidas al mismo tratamiento y aliñadas simplemente con un buen aceite virgen de oliva y, a su gusto, unas gotas de vinagre o de zumo de limón.O con mayonesa.Esa coliflor cocida, fría, puede ser la base de una buena ensalada...o se la puede gratinar unos momentos, con un aire de pan rallado y un poco de mantequilla, para improvisar un plato muy agradable para la cena.Pero, como decimos, la coliflor se presta a recetas muy rotundas, populares, tan bien como a preparaciones de alta cocina.De las primeras, hemos seleccionado la coliflor al ajoarriero.Háganse con una coliflor bien blanca y cerrada, lávenla y divídanla en piñas.Pongan en una olla bastante agua, con sal, y cuando empiece a hervir echen la coliflor, que dejarán cocer hasta que esté tierna, entre 15 y 20 minutos.Escúrranla, pero guarden tres o cuatro cucharadas de su agua de cocción.Machaquen en un mortero un diente de ajo, con unos granos de sal y un poco de perejil.Diluyan ese majado con el agua de cocción que han reservado y dos cucharadas de aceite de oliva.Pongan un poco de aceite en una sartén y doren otro diente de ajo; cuando se haya dorado, retírenlo, aparten la sartén del fuego y añadan una cucharada de pimentón no picante cuando el aceite esté tibio.Añadan dos cucharadas de buen vinagre, dejen reposar hasta que el pimentón se vaya al fondo e incorporen ese aceite aromatizado y coloreado al majado del mortero, evitando que pasen posos de pimentón.Calienten un par de minutos la salsa resultante, en una sartén limpia.Y por último rocíen con ella la coliflor y sírvanla bien caliente.Más elegancia tiene la coliflor con bechamel, pero ninguna complicación.Cuezan una coliflor, dividida en piñas, durante al menos un cuarto de hora en una olla con agua y sal.En una sartén con una cucharada de mantequilla y otra de aceite sofrían 50 gramos de bacon en bastoncitos hasta que esté crujiente; retírenlo y echen en la sartén harina y leche para hacer, con calma, una bechamel suave.Coloquen la coliflor ya cocida en una fuente de horno, cúbranla con la bechamel y espolvoreen por encima de todo unas cuantas almendras picadas y queso rallado -mejor si lo rallan en el momento-; pongan al horno, a gratinar, y sírvanla decorando con los bastoncitos de bacon.Dos opciones diferentes...para una sabrosa flor.