Trump y Zelensky chocan por desbloqueo de sanciones a diésel ruso
El presidente estadounidense planteó que ya es hora de que Ucrania tenga un nuevo presidente que abogue por la paz.
Trump y Zelensky han tenido varias diferencias desde la guerra. Foto: EFE
El presidente estadounidense, Donald Trump considera que «es hora de que Ucrania tenga un nuevo presidente».
La afirmación se produjo tras los continuos reproches del mandatario ucraniano, Volodymyr Zelensky, respecto al reciente pacto alcanzado entre la Casa Blanca y el Kremlin para desbloquear exportaciones de diésel ruso.
El contrapunto comenzó cuando Zelensky advirtió con firmeza que el nuevo acuerdo —orientado a liberar millones de toneladas de diésel ruso para aliviar la escasez en el mercado estadounidense— inyectará fondos frescos a Moscú. A juicio del líder ucraniano, esta medida representa un «regalo» directo para el presidente ruso, Vladimir Putin, financiando de forma efectiva la prolongación de la invasión militar contra su país.
En respuesta a las críticas, Trump abordó a los periodistas a las afueras de la Casa Blanca. El mandatario sostuvo que Zelensky «quiere crear problemas al mundo» al persistir en la autorización de ataques militares contra refinerías dentro de territorio ruso, una estrategia defensiva de Kiev para debilitar la maquinaria bélica enemiga.
«Más le vale parar», enfatizó el presidente de Estados Unidos, para luego sugerir abiertamente que el pueblo ucraniano debería «tener un nuevo líder que pueda llegar a un acuerdo».
La propuesta de una alternancia en el poder en Kiev enfrenta un impedimento legal e institucional inmediato: desde la invasión rusa iniciada en 2022, Ucrania se mantiene bajo ley marcial, régimen constitucional que suspende la celebración de procesos electorales.
Las tensiones en el mercado energético de fondo responden a un contexto global sumamente crítico. El suministro mundial de combustibles, especialmente el diésel, ha sufrido serias restricciones tras la escalada bélica desatada por Estados Unidos e Israel contra Irán. Dicha confrontación provocó el cierre efectivo del estrecho de Ormuz, enclave estratégico por el que habitualmente transita cerca del 20% de los productos petrolíferos del planeta.
A esta compleja coyuntura se suma el hecho de que tanto Rusia como Ucrania han intensificado sus bombardeos mutuos a instalaciones de transporte e infraestructura energética.
Trump criticó esta dinámica manifestando: «Les dijimos: 'Pueden hacer lo que quieran con Rusia, pero no ataquen las refinerías', porque ese es un problema mundial que ya existe». El presidente estadounidense reprochó a Zelensky indicando que «podría haber cerrado muchos tratos y, por alguna razón, nunca lo hace».
La postura adoptada por la Casa Blanca fue celebrada de inmediato por Moscú. Kirill Dmitriev, enviado especial de Putin, calificó las palabras de Trump como una intervención «emblemática e histórica», asegurando que Ucrania precisa de «un liderazgo realmente centrado en la paz».
La complacencia rusa responde a la confirmación de la suspensión temporal de las sanciones al diésel ruso acordada hasta el próximo 7 de abril.
Por su parte, Zelensky reaccionó con dureza al señalar que el relajamiento de sanciones permitirá al régimen ruso adquirir nuevo equipamiento militar. El mandatario ucraniano acusó además al Kremlin de interpretar este acuerdo «como una autorización para seguir luchando, para seguir lanzando bombas sobre las ciudades», vinculando de forma directa el pacto con los letales bombardeos registrados recientemente en Zaporiyia.