Panamá protege sus mares: veda de 10 años para caracoles marinos
Se decreta la prohibición de captura y comercialización de seis géneros de caracoles marinos, tras confirmación de la disminución crítica de sus poblaciones.
La medida de la ARAP busca frenar la sobreexplotación de caracoles marinos.
La Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP) anunció una medida sin precedentes en materia de conservación: la prohibición de captura y comercialización de caracoles marinos durante la próxima década. De inicio, la decisión busca frenar la sobreexplotación que ha puesto en riesgo la supervivencia de estas especies en las costas panameñas.
Por consiguiente, la resolución ADM/ARAP No. 047, publicada en la Gaceta Oficial N° 30531 C, establece que la veda se aplicará a los géneros Aliger, Lobatus, Strombus, Persististrombus, Titanostrombus y Macrostrombus, todos pertenecientes a la familia Strombidae. Estas especies han sido objeto de intensa extracción para consumo y comercio de sus conchas.
Por ende, la ARAP precisó que la medida incluye la prohibición de extracción, transporte, posesión, procesamiento y exportación de los caracoles, así como la venta de sus conchas en mercados artesanales. Solo se permitirá la captura con fines científicos, bajo autorización especial y con límites estrictos de cantidad.
Según estudios técnicos, las poblaciones de caracoles marinos han disminuido de manera crítica en las últimas décadas. Su lento crecimiento y tardía maduración reproductiva los hacen especialmente vulnerables a la explotación indiscriminada, lo que ha provocado su desaparición en áreas donde antes eran abundantes.
De este modo, la ARAP subrayó que la veda no solo busca proteger a los caracoles, sino también preservar los ecosistemas marinos asociados, como los arrecifes coralinos, que dependen de estas especies para mantener el equilibrio ecológico.
A la vez, la institución recordó que la explotación de los caracoles marinos ha tenido un fuerte componente comercial, ya que sus conchas son utilizadas como artesanías y souvenirs, mientras que su carne es consumida en diversas comunidades costeras. La medida pretende cambiar esta dinámica y promover alternativas sostenibles.
En paralelo, Panamá se suma a otros países de la región que han adoptado vedas similares para proteger especies marinas en peligro. La ARAP destacó que la cooperación internacional será clave para evitar el tráfico ilegal y garantizar el cumplimiento de la normativa.
La veda de diez años representa un paso firme hacia la conservación de los recursos marinos del país.