Anticipos en el aire y maniobras corporativas: el trasfondo del colapso de Ferrari en Panamá y Colombia
Un cambio accionario no autorizado detonó la cancelación de los contratos de Ferrari en Panamá y Colombia. Clientes han quedado en el aire.
Anticipos en el aire y maniobras corporativas: el trasfondo del colapso de Ferrari en Panamá y Colombia
Lo que comenzó en octubre de 2024 como una crisis silenciosa de liquidez en las empresas encargadas de la representación oficial de Ferrari para Panamá y Colombia, escaló hasta convertirse en un escándalo transnacional que deja a decenas de compradores en la incertidumbre, millones de dólares desaparecidos y la cancelación drástica de la franquicia por parte de la mítica casa matriz italiana.
La noticia estalló cuando clientes en Colombia y la región denunciaron haber pagado la totalidad o cuantiosos anticipos por vehículos de lujo, pero jamás recibieron sus automóviles. Sin embargo, detrás del incumplimiento se esconde un entramado de préstamos no pagados, auditorías reveladoras y la sombra de figuras cuestionadas internacionalmente.
La representación comercial de Ferrari en ambos países operaba a través de la sociedad Italian Motors Holdings S.A. Ante los problemas financieros reportados desde finales de 2024, la compañía obtuvo un financiamiento de Autos de Alta Gama Holdings Inc. Como garantía para respaldar la operación, se puso el 99% de las acciones de las operadoras Automóviles Italianos de Panamá S.A. y Autos Italianos de Colombia S.A, según reportes desde el país sudamericano.
El plazo para cancelar la deuda venció a finales de mayo de 2026. Al no poder hacer frente a la obligación, el acreedor activó la garantía y tomó la propiedad casi total del paquete accionario.
De acuerdo a Mario José DíazGranados Peña, estas negociaciones y la posterior transferencia del control accionario se habrían realizado a espaldas de la casa matriz. Al enterarse de que la propiedad de su distribuidor oficial había cambiado sin su consentimiento previo, un requisito obligatorio en los contratos de marcas de lujo, Ferrari reaccionó de inmediato rompiendo todo vínculo comercial con la empresa.
Auditoría interna: los pagos nunca llegaron a ItaliaTras tomar el control de la concesionaria, los nuevos propietarios habrían ordenado una auditoría profunda. El resultado habría arrojado severas inconsistencias financieras, documentales y operacionales.
El hallazgo más grave que reportan medios como Semana, El Tiempo y Portafolio en Colombia explica el drama de los compradores: los fondos entregados por los clientes para abonar o separar sus vehículos nunca fueron reportados ni registrados ante la sede central de Ferrari en Italia.
Ante la modificación accionaria no autorizada, Ferrari North America notificó el 4 de junio de 2026 la terminación inmediata e irrevocable de los acuerdos de importación, distribución, garantías y servicio posventa tanto en Panamá como en Colombia.
La sombra de la Lista EngelA la crisis corporativa y las supuestas irregularidades contables se suma un factor reputacional determinante. Versiones difundidas por medios como El Tiempo señalan que, en medio del desespero por liquidez, los antiguos administradores habrían buscado como inversionista al empresario salvadoreño Adolfo “Fito” Salume Artiñano.
Al parecer Salume fue incluido por el Departamento de Estado de los Estados Unidos en la denominada Lista Engel, un catálogo oficial de personas señaladas por presuntos actos de corrupción y por atentar contra los procesos democráticos en Centroamérica.
Para una transnacional bajo regulación y jurisdicción estadounidense como Ferrari North America, la sola cercanía o vinculación con una persona sancionada por Washington representaba un alto riesgo reputacional.
Actualmente, los compradores afectados evalúan acciones legales mientras aguardan a que la marca italiana defina un esquema provisional de atención al cliente y nombre a un nuevo representante legal en la región.